El último hallazgo del CSIC ha vuelto a situar el envejecimiento en el centro de la biomedicina. Un equipo del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, junto al Instituto Karolinska de Estocolmo, ha identificado una nueva diana para reparar el ADN de las células envejecidas. No se trata de buscar una fuente de juventud, sino de comprender los mecanismos moleculares del declive para intervenir con precisión. La colaboración internacional refuerza el peso de la investigación pública española. Las implicaciones van más allá del laboratorio.
La lista que sigue reúne cinco frentes de investigación que transforman la lucha contra el envejecimiento: la reparación del ADN, los fármacos senolíticos que eliminan células 'zombis', la reutilización de metformina o rapamicina, el reloj epigenético para medir la edad biológica y la reprogramación celular. El criterio para seleccionarlos ha sido su grado de madurez: algunos ya se prueban en humanos, otros aún están en fase experimental, pero todos cuentan con respaldo científico publicado y verificable.
2Senolíticos: los fármacos que eliminan células 'zombis' y ya se prueban en humanos
Las células senescentes, bautizadas como "zombis", dejan de dividirse pero no mueren: se acumulan con la edad y secretan moléculas inflamatorias que dañan el tejido vecino y aceleran el declive del organismo. Los senolíticos buscan eliminarlas de forma selectiva, y aquí la ciencia española ha sido protagonista. En 2023, un equipo con participación del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC, CSIC-Universidad de Cantabria), liderado por Juan Carlos Acosta junto a la Universidad de Edimburgo, entrenó algoritmos de aprendizaje automático solo con datos publicados, cribó miles de compuestos y validó tres senolíticos naturales: ginkgetina, periplocina y oleandrina. El trabajo, publicado en Nature Communications, abarató el cribado de fármacos varios cientos de veces y mostró que la oleandrina supera en potencia a los senolíticos de referencia. Que la inteligencia artificial permita localizar estos candidatos sin pisar el laboratorio ha dado un impulso decisivo a un campo llamado a redefinir la vejez.
El salto a los humanos ya está en marcha. El ensayo STAMINA, publicado en eBioMedicine en febrero de 2025, trató con dasatinib y quercetina (100 mg y 1.250 mg dos días seguidos cada dos semanas) a doce adultos de 77 años de media con riesgo de alzhéimer: quienes partían de peor puntuación mejoraron dos puntos en el test MoCA, con significación estadística, y los marcadores inflamatorios TNF-α e IL-6 bajaron un 3% y un 15,5%, sin efectos adversos graves. Un ensayo de fase 2 de la Clínica Mayo con 60 mujeres posmenopáusicas sanas concluyó que el beneficio se concentra en quienes acumulan más células senescentes, y el hospital St. Jude prueba estos fármacos en supervivientes de cáncer infantil, que envejecen de forma acelerada. Son estudios pequeños y preliminares, pero demuestran que eliminar células zombis en humanos es factible y seguro, y abren la vía a atacar la causa del envejecimiento y no solo sus síntomas.
