Selena Gomez está en el centro de una demanda por fraude tras un millón invertido en Wondermind, su startup de salud mental.
Dos empresas han llevado el asunto a los tribunales, según publica TMZ y recoge Jenesaispop. La cantante y actriz, junto a su madre Mandy Teefey y la cofundadora Daniella Pierson, se enfrenta ahora a la acusación que mezcla dinero, imagen pública y la promesa de cuidar la salud mental.
Wondermind: la startup que iba a arreglar cabezas ajenas y ahora duele la suya
La demanda sostiene que los inversores recibieron información que no se correspondía con la realidad. Les hablaron de una estructura sólida y de un negocio con posibilidades de ser rentable. La realidad, según la documentación presentada, era bastante más turbia.
Y aquí viene lo jugoso. Los inversores aseguran que Selena daba una imagen de estar muy implicada en Wondermind. Después de recibir el dinero según la versión que se relata, apenas habría hecho nada en la compañía. También señalan a Daniella Pierson por exagerar sus éxitos empresariales y las expectativas de rentabilidad.
Del título de The Cut a los tribunales
El detonante no fue una auditoría heroica, sino un artículo de The Cut de septiembre de 2025 que describió la empresa en 'total desorden'. Hasta entonces, la demanda afirma que durante tres años Wondermind fue acumulando problemas sin que nadie avisara a los inversores.
El texto también recogía acusaciones sobre un supuesto problema de abuso de sustancias de Mandy Teefey y sobre su gestión. Ella lo niega y asegura que esas versiones provienen de antiguos empleados descontentos. Ahora, los inversores reclaman recuperar el dinero y otros daños por presunto fraude de valores.
La receta es conocida: una celebridad pone la cara, los inversores ponen el dinero y, si el negocio se desmorona, la cara pide que nadie mire sus manos.
¿Por qué esto nos suena tanto?
No es la primera vez que una celebridad mete su nombre en una startup y el resultado tiene más de pesadilla que de cuento. La combinación de fama, expectativas infladas y problemas internos son un clásico del manual del desastre. La diferencia aquí es que la demandada no es una desconocida: es Selena Gomez, una de las artistas más queridas del planeta.
Cada pocos meses aparece una celebridad con una marca de bienestar, una app de meditación o una línea de champiñones funcionales. Algunas triunfan; otras solo dejan titulares de demandas y reseñas de una estrella en Yelp. Aquí el drama es doble porque la causa era la salud mental, y vender humo en ese terreno duele más.
La bola ya está rodando y los tribunales tendrán que decidir si hubo fraude o solo una gestión caótica. Mientras, la lección es clara: invertir en fama sin mirar los papeles es como pedirle peras al olmo. O peor, al árbol del dinero.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Selena Gomez y su madre han sido demandadas por dos empresas que perdieron más de un millón en Wondermind.
- 🔥 ¿Por qué importa? La acusación de fraude por información engañosa vuelve a poner en duda el papel de las celebridades en startups.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Para los fans es un culebrón; para los inversores, un agujero en la cuenta bancaria.



