Los guantes de descargas ICE: los 20 millones de Trump que reabren el debate sobre arrestos

El DHS prevé entregar los dispositivos antes del 31 de marzo de 2027. La ACLU alerta del riesgo de que los agentes usen las descargas sin supervisión.

Vas a oír hablar de los G.L.O.V.E. La policía migratoria de Estados Unidos quiere equipar a sus agentes con miles de guantes capaces de soltar descargas eléctricas de hasta 380 voltios directamente sobre la piel. La inversión prevista araña los 20 millones de dólares y reabre el debate sobre los métodos de arresto del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que se ha convertido en la mayor agencia federal de aplicación de la ley del mundo.

Qué son los guantes G.L.O.V.E. y cuánto va a pagar el ICE

El plan lo ha avanzado este lunes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que describe los dispositivos como 'de distracción y desescalada'. Los G.L.O.V.E. —siglas en inglés de Emisor de Generación de Descargas de Bajo Voltaje— funcionan con un interruptor que el agente presiona con la mano. Provocan un estímulo doloroso continuo que, según Compliant Technologies, suele lograr que una persona cumpla las órdenes en menos de tres segundos y sin dejar quemaduras, marcas ni cicatrices.

El contrato podría convocarse este mismo viernes, según el aviso oficial, y la entrega de los guantes está prevista antes del 31 de marzo de 2027. Compliant Technologies, con sede en Lexington (Kentucky), tiene la posibilidad de firmar la mayor venta de su historia. El DHS está dirigido desde comienzos de año por Markwayne Mullin, tras el cese de Kristi Noem.

Publicidad

Por qué los derechos civiles ya han saltado

El anuncio no llega en un momento neutro. El ICE arrastra meses de críticas por el uso excesivo de la fuerza; el episodio más grave reciente fue el asesinato a plena luz del día de dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti, que protestaban contra la elevada presencia de la agencia en Minneapolis. Por eso, la compra de guantes eléctricos ha indignado a los defensores de derechos civiles.

Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora del proyecto de vigilancia policial de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), lo ha explicado sin tapujos a Associated Press. Para ella, 'el ICE pasó el último año demostrándole a este país que recurre a la fuerza con demasiada rapidez'. Su temor es que los agentes puedan aplicar descargas 'con apenas tocar un botón que quizá nadie más pueda ver que accionan'. 'Contar con guantes que pueden usarse con tanta facilidad para causar un dolor terrible en los encuentros es una receta para dañar a la población', ha añadido.

La compra de 20 millones de dólares en guantes eléctricos se produce justo cuando el ICE se ha convertido en la mayor agencia federal de aplicación de la ley del mundo.

El fabricante, por su parte, defiende que estos guantes evitan justo lo contrario: recurrir a métodos letales. Compliant Technologies vende el dispositivo como una 'solución humanitaria, discreta y de reducción de la tensión para muchas de las situaciones a las que se enfrentan nuestros hombres y mujeres uniformados'. Para poder usarlo, los agentes deben completar un curso y renovar su certificación cada dos años. El ICE ha concretado que los equipados pertenecerán a la unidad de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO) y a la de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).

Mientras tanto, la agencia sigue ampliando su arsenal. Con un presupuesto de 37.500 millones de dólares anuales para los próximos cuatro años, el ICE se ha apoyado en herramientas como Mobile Fortify, que escanea el rostro de una persona con inteligencia artificial, o Webloc, que rastrea la ubicación de teléfonos móviles sin necesidad de una orden judicial. La meta de la campaña de deportaciones masivas es ambiciosa: unas 2.000 detenciones al día.

El patrón que se repite y la lectura que llega a Europa

La discusión que se abre en Estados Unidos no es del todo nueva. Con cada salto tecnológico del ICE, el debate sobre cuánta fuerza y cuánta vigilancia se admite en un arresto migratorio ha vuelto a primera línea. Quienes defienden los guantes los sitúan en la lógica de la desescalada: menos riesgo de disparos y de forcejeos. Quienes los critican advierten de un precedente que normaliza el dolor como herramienta de control, sobre todo cuando el agente puede activarlo sin que nadie más lo vea.

Ese mismo pulso se observa desde Europa. La UE debate en paralelo sus propios sistemas de vigilancia y control de fronteras, con el refuerzo de Frontex como telón de fondo. En España, el asunto toca de lleno a la diáspora y a quienes viajan o planean migrar a Estados Unidos: los arrestos en la calle y las deportaciones afectan de manera desproporcionada a la comunidad latina, y las nuevas tecnologías amplifican su alcance.

Publicidad

Lo próximo será seguir de cerca la apertura del contrato público. Si la convocatoria sale este viernes, como anuncia el DHS, los primeros guantes podrían estar operativos antes del 31 de marzo de 2027. El resultado de esa primera implantación dirá si la promesa de desescalada se traduce en menos incidentes o si, por el contrario, el debate sobre el uso de la fuerza vuelve a subir de temperatura.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El DHS planea invertir hasta 20 millones de dólares en guantes eléctricos G.L.O.V.E. para los agentes del ICE, con descargas de hasta 380 voltios.
  • Por qué te importa: La medida reabre el debate sobre el uso de la fuerza en los arrestos migratorios y puede marcar precedente en la vigilancia de fronteras, también en la UE.
  • A quién afecta: Sobre todo a la comunidad migrante y latina en EE.UU., expuesta a detenciones en la calle y a las nuevas tecnologías de control.
  • Hacia dónde vamos: El contrato podría convocarse este viernes y la entrega está prevista antes del 31 de marzo de 2027.