Aurelio Rojas, cardiólogo: beber café de forma moderada reduce el riesgo de infarto e ictus (según la AHA)

El cardiólogo Aurelio Rojas explica que dos a cinco tazas al día bastan para reducir el riesgo de infarto y de ictus. La clave está en los polifenoles del café, no en la cafeína, y el método de preparación importa más de lo que crees.

Confieso: cada mañana mi cafetera echa humo antes que mis neuronas. Y hasta ahora, sentía una punzada de culpa cada vez que me decían que tanto café no podía ser bueno. Pues resulta que la ciencia acaba de darme —y darte— un alegrón. El cardiólogo Aurelio Rojas, con más de medio millón de seguidores en redes, ha compartido los datos del último posicionamiento de la American Heart Association (AHA) y la noticia no puede ser más redonda: las personas que beben café de forma moderada tienen menos riesgo de sufrir un infarto o un ictus.

¿Cuánto café hay que beber para que el corazón lo note?

La cifra baila entre las dos y las cinco tazas diarias, con un máximo de 400 miligramos de cafeína. Eso se traduce, más o menos, en tres o cuatro expresos o un par de tazas grandes de café de filtro. Y lo más curioso: superar esas cinco tazas no te va a proteger más. De hecho, la relación entre café y salud cardiovascular no es lineal. El punto dulce está en ese consumo moderado, según todos los estudios observacionales que ha analizado la AHA.

Hablamos de un 10% menos de riesgo de infarto y de un 20% menos de probabilidades de sufrir un ictus. Y, por si fuera poco, hasta un 30% menos de riesgo de diabetes tipo 2. También se observa menor incidencia de insuficiencia cardiaca y de ciertas arritmias. Casi nada.

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El filtro de papel, ese héroe silencioso

Pero ojo, que no todo el café es igual. Si eres de los que preparan café en prensa francesa o café turco, tienes que saber que esos métodos dejan pasar dos compuestos llamados cafestol y kahweol. El papel del filtro los atrapa casi por completo, pero en las preparaciones sin filtrar pueden subir el colesterol LDL (el malo) en algunas personas. Para que lo tengas claro: si tu colesterol ya está justito o tienes antecedentes, mejor opta por el café de filtro o el instantáneo.

Ojo, que no vale cualquier fuente de cafeína

Aquí está el matiz que mucha gente pasa por alto. Los beneficios cardiovasculares no vienen solo de la cafeína, sino del ejército de polifenoles y antioxidantes que trae el grano de café. De hecho, el café descafeinado conserva buena parte de esa protección. En cambio, las bebidas energéticas o los chutes de cafeína sintética no te van a dar lo mismo. La AHA es clara: en dosis muy altas o en personas con hipertensión no controlada, pueden ser hasta perjudiciales.

El café protege el corazón por todo lo que no es cafeína, y los refrescos energéticos no juegan en la misma liga.

Y por supuesto, conviene recordar que ningún alimento obra milagros por sí solo. El doctor Rojas insiste en que el café suma cuando forma parte de una vida saludable: dormir bien, moverse y no fumar. Vamos, lo de siempre.

¿Y entonces, me sirve de excusa para beber más café?

Pues no exactamente. La mayoría de los datos vienen de estudios observacionales, lo que significa que no se puede establecer una relación causa-efecto al 100%. Y, desde luego, esto no es un pasaporte para empezar a beber café si nunca lo has hecho y no te gusta. La AHA lo dice claro: si ya eres cafetero, enhorabuena; si no, tampoco te fuerces. La recomendación individualizada con tu médico, sobre todo si tienes arritmias, ansiedad o el café te sienta mal, sigue siendo sagrada.

🧠 Para soltarlo en la cena

El café moderado cuida tu corazón por sus polifenoles naturales.