Un candidato a la presidencia de Francia ha puesto a Sony y al próximo GTA 6 en el punto de mira. Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa, ha calificado de “atentado contra los derechos del consumidor” la decisión de la compañía japonesa de matar el formato físico y lanzar el próximo bombazo de Rockstar sin disco. Y no es una salida de tono de un político buscando titulares: Mélenchon lleva años siguiendo la industria del videojuego con bastante más tino del que suele verse en el hemiciclo.
Adiós a los discos: Sony tira la toalla y GTA 6 ya no será tuyo
Hace unos días, Sony confirmó lo que muchos temían: dejará de fabricar discos para PlayStation en 2028 y las ventas de juegos en formato físico cesarán por completo en 2029. Casi al mismo tiempo, Rockstar anunció que Grand Theft Auto VI llegará este año exclusivamente en digital. El combo es demoledor para cualquiera que todavía aprecie tener una estantería con carátulas, poder prestar un juego o, simplemente, poseer algo más que una licencia revocable.
La revista Forbes habló del “mayor escándalo de Sony en 20 años”, y aunque la hipérbole sea marca de la casa, el cabreo de la comunidad no es postureo. En foros, redes y grupos de WhatsApp se huele a traición. Pero el ruido ya ha saltado del nicho a la política, y el primer en dar el paso ha sido un viejo conocido del videojuego.
Mélenchon no es un novato: lleva desde 2017 atento a la industria
El político francés no ha improvisado. Ya en 2017, durante una entrevista en Europe1, dijo que “el juego estructura la imaginación humana” y que “el videojuego es una herramienta mágica para la formación y la cultura”. Ahora, con la polémica de los discos, ha subido el tono: “Pagarás para no ser dueño de absolutamente nada. No podrás prestarlo, venderlo ni está garantizado que vayas a conservar lo que has pagado.”
Y añadió un mensaje que no es solo para gamers: “El videojuego no es una simple mercancía, es un bien cultural y la legislación vigente debe aplicarse a él. Empezaremos a trabajar en ello en 2027.” La coletilla final suena a promesa electoral, pero el diagnóstico es certero y está en sintonía con una corriente que ya ha llegado a Bruselas.
Si Sony y Rockstar marcan el camino, en unos años comprar un juego será como alquilar una película en streaming: pagas, disfrutas y, cuando la plataforma decida, desaparece.
El precedente que ya se ha dado de bruces con la Comisión Europea
Mélenchon habla de legislación justo cuando la iniciativa Stop Killing Games —que lucha para que los juegos sigan funcionando cuando las compañías dejan de dar soporte— se topó hace un mes con una negativa de la Comisión Europea. En aquella reunión con empresas como Ubisoft, Bruselas decidió no mover ficha. Así que el discurso del candidato galo no cae en saco roto: va directo a una grieta legal que la industria lleva años explotando.
Las grandes editoras llevan tiempo jugando al límite con las licencias, los cierres de tiendas (adiós a las PlayStation Store de PS3 y PS Vita) y el borrado de películas compradas. Que ahora un aspirante al Elíseo ponga el foco en el formato físico es un paso que, aunque tenga barniz electoral, podría acelerar el debate en la UE. Y si hay algo que asusta a las compañías es una directiva europea con dientes.
Aquí empieza lo interesante: Mélenchon es solo el primero. Es muy probable que otros políticos, sobre todo en campaña, utilicen el caballo de batalla del juego físico para arañar votos jóvenes. La diferencia es que este lleva siguiendo el tema casi una década y no parece ir de postureo.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 8/10. Que un candidato presidencial hable de videojuegos con conocimiento de causa y prometa legislar es un soplo de aire fresco. Puede que no pase de promesa, pero el simple hecho de que el debate salte a la arena política ya es una victoria.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Jean-Luc Mélenchon carga contra Sony y GTA 6 por eliminar el formato físico.
- 🔥 ¿Por qué importa? Lleva el debate sobre la propiedad digital a la política, justo tras el portazo de la UE a Stop Killing Games.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si cuaja, podría cambiar las reglas del juego. Si no, al menos tenemos un político que sabe qué es un mando.



