"París bien valía una misa": El rey Felipe VI ha puesto en su lugar a Claudia Sheinbaum

Las autoridades extranjeras pueden continuar debatiendo sobre los pueblos originarios todo el tiempo que consideren oportuno para alimentar a su electorado. Nada de eso va a mermar la imagen de España. Por el contrario, el rey Felipe VI acaba de impartir una rotunda lección práctica sobre cómo se debe ejercer la diplomacia al más alto nivel.

Las relaciones bilaterales han atravesado momentos sumamente delicados, pero en medio de este escenario de constante fricción destaca poderosamente la figura del jefe del Estado español. La reciente y calculada actuación del rey Felipe VI demuestra cómo el sosiego institucional resulta una herramienta fundamental para destrabar conflictos que parecen enquistados.

Frente a mandatarios extranjeros que a menudo prefieren encender los ánimos para obtener réditos internos, la actitud firme y calmada del monarca aporta la serenidad necesaria para proteger los profundos vínculos históricos que unen a ambas naciones.

El pragmatismo del rey Felipe VI frente a los constantes ataques desde México

El pragmatismo del rey Felipe VI frente a los constantes ataques desde México
El pragmatismo del rey Felipe VI frente a los constantes ataques desde México | Fuente: Casa de S.M el Rey

Para comprender los movimientos actuales en la escena diplomática, resulta muy útil recurrir a la historia europea. Recordando aquella famosa frase atribuida al histórico Enrique de Navarra, quien llegó a pensar en su época que: "París bien valía una misa" con tal de conseguir la preciada corona, el actual monarca español ha aplicado una lógica de pragmatismo muy similar para sanar las graves heridas diplomáticas.

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Si para desactivar la crisis entre ambos países era estrictamente necesario tener un acercamiento paciente con la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, el rey Felipe VI ha dejado claro que está completamente dispuesto a dar los pasos necesarios por el bien común.

Esta crisis internacional no surgió de forma accidental. El anterior presidente mexicano tomó la firme decisión de utilizar a la monarquía española como el principal blanco de todas sus críticas políticas. Esta astuta maniobra le sirvió como una pantalla de distracción perfecta, un chivo expiatorio fabricado a medida para no asumir responsabilidades por los enormes problemas internos que amenazan con convertir al país en un Estado fallido bajo su propia gestión.

Es una táctica tristemente habitual entre ciertos líderes tratar de convencer a la ciudadanía de que los fallos del presente son culpa de actores externos. La actual presidenta mexicana optó por heredar y continuar exactamente la misma estrategia de confrontación, según El Mundo.

Usando la figura de Hernán Cortés como constante arma arrojadiza, dedicó duras críticas a la jefatura del Estado español durante sus intervenciones matutinas. Pese a esta presión constante, el rey Felipe VI armó su respuesta con una paciencia inagotable, esperando el momento oportuno para actuar sin dejarse arrastrar al barro de las provocaciones diarias.

El mandato constitucional y la valiosa labor exterior del rey Felipe VI

El mandato constitucional y la valiosa labor exterior del rey Felipe VI
El mandato constitucional y la valiosa labor exterior del rey Felipe VI | Fuente: Casa de S.M el Rey

Gracias a esta actitud ponderada y lejos de la estridencia, el rey Felipe VI ha logrado apaciguar un cortocircuito político que perjudicaba gravemente los intereses económicos, culturales y sociales de españoles y mexicanos. En el debate público, ciertos sectores políticos tienden a restarle valor al mandato constitucional que otorga a la Corona la altísima responsabilidad de representar al Estado en las relaciones internacionales, menospreciando especialmente su labor con los países de nuestra comunidad histórica. Consideran que se trata de una simple formalidad.

Sin embargo, los hechos demuestran la enorme trascendencia de este papel institucional. Desde que España consolidó su modelo democrático, la Corona ha ejercido una labor exterior determinante para afianzar lazos en toda Latinoamérica. Este indudable peso diplomático ha sido analizado meticulosamente por el experto Charles Powell.

En su obra más reciente, este destacado autor expone una realidad muy llamativa al lamentar que el rey Felipe VI se encuentra francamente "infrautilizado" en el ámbito exterior, marcando un claro contraste con la constante proyección que tuvo su antecesor. En muchas ocasiones, esta falta de aprovechamiento institucional responde directamente a los recelos del propio poder ejecutivo, que prefiere evitar que el jefe del Estado concentre un excesivo protagonismo más allá de nuestras fronteras.

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La estrategia conjunta del rey Felipe VI y las declaraciones sobre el pasado

La estrategia conjunta del rey Felipe VI y las declaraciones sobre el pasado
La estrategia conjunta del rey Felipe VI y las declaraciones sobre el pasado | Fuente: Casa de S.M el Rey

Resulta de vital importancia subrayar que el rey Felipe VI no ha sucumbido en ningún momento a la trampa de pedir perdón por la Conquista de América bajo los estrictos términos exigidos por los dirigentes mexicanos. Ceder ante ese nivel de chantaje revisionista habría supuesto claudicar ante un relato manipulado. Para superar este desafío diplomático, los gabinetes de la Zarzuela y el Palacio de la Moncloa han trabajado codo con codo durante los últimos meses, gestionando la situación con la verdadera altura de un asunto de Estado.

Como parte de esta estrategia minuciosamente diseñada, el monarca participó semanas atrás en la grabación de un vídeo junto al embajador mexicano. En dicha intervención, el rey Felipe VI reconoció de manera honesta y apegada a la realidad histórica que "hubo mucho abuso" durante aquel periodo de la Conquista. Esta declaración provocó reacciones inmediatas en España, llevando a los sectores políticos más extremos, como la formación VOX, a lanzar durísimas críticas contra el monarca por sus palabras. A pesar del revuelo interno, ese pequeño pero significativo gesto del rey Felipe VI resultó ser la llave maestra imprescindible para que Sheinbaum cursara la invitación oficial, logrando de este modo sellar simbólicamente el armisticio entre ambas administraciones.

El rasgo más sobresaliente de toda esta compleja trama diplomática es la inmensa contención demostrada por el rey Felipe VI. En ningún instante permitió que las vísceras guiaran sus decisiones. Ha trazado una línea de actuación muy fina para esquivar hábilmente los discursos carentes de rigor histórico que tanto fascinan a los líderes actuales, marcando incluso distancia frente a posicionamientos pasados como los que llegó a expresar el mismísimo Papa Francisco.

Como representante de una monarquía parlamentaria plenamente adaptada al siglo actual, entiende a la perfección que su principal obligación es encarnar la emoción colectiva de la sociedad. Los analistas definen este complejo tablero actual como la democracia sentimental, un terreno donde los viejos mitos, los agravios centenarios y el dolor histórico mantienen a la opinión pública al borde de la alteración permanente. Hoy en día, la historia se utiliza constantemente como una poderosa arma política.