Renfe encadena un lustro de huelgas y paros mientras una nueva convocatoria tensa el servicio ferroviario

Renfe afronta este lunes 29 de junio una nueva jornada de huelga convocada por el Sindicato Ferroviario (SF), que también ha llamado a un segundo paro de 24 horas el próximo 15 de julio. La protesta llega después de varios años marcados por conflictos laborales recurrentes en Renfe y Adif, con movilizaciones que, por distintos motivos, han condicionado la prestación del servicio y han obligado a miles de viajeros a modificar sus desplazamientos.

La convocatoria actual tiene su origen en el desacuerdo del Sindicato Ferroviario con el desarrollo de los compromisos alcanzados a finales de 2023. La organización denuncia el incumplimiento de esos acuerdos, critica la evolución de Renfe Mercancías y rechaza el cierre previsto del taller de Miranda de Ebro, argumentos que le han llevado a convocar dos jornadas de huelga de 24 horas.

Para paliar los efectos todo lo posible, el Ministerio de Transportes ha fijado unos servicios mínimos del 73 % en Alta Velocidad y Larga Distancia, del 65 % en Media Distancia y de entre el 50 % y el 75 % en los distintos núcleos de Cercanías, con el objetivo de garantizar la movilidad durante la jornada.

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El cartel de la convocatoria de huelga de Renfe del Sindicato Ferroviario
El cartel de la convocatoria de huelga de Renfe del Sindicato Ferroviario | Fuente: @SFIntersindical

Aunque esta convocatoria parte únicamente del Sindicato Ferroviario, llega después de un lustro especialmente convulso para el transporte ferroviario español. Desde 2021, Renfe ha afrontado movilizaciones convocadas por diferentes organizaciones sindicales por motivos muy diversos, desde reclamaciones laborales y salariales hasta desacuerdos sobre el futuro de Rodalies o de Renfe Mercancías.

Algunas de ellas apenas tuvieron incidencia, mientras que otras provocaron la cancelación de cientos de trenes y afectaron a decenas de miles de viajeros.

La recuperación tras la pandemia y el convenio colectivo

El primer gran conflicto de este ciclo tuvo lugar en el otoño de 2021. El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF) convocó ocho jornadas de huelga entre el 30 de septiembre y el 12 de octubre para denunciar el incumplimiento del plan de empleo pactado con la empresa, reclamar la recuperación de todos los servicios ferroviarios suspendidos durante la pandemia y expresar su preocupación por las negociaciones relacionadas con el reparto de competencias ferroviarias.

Aquellas movilizaciones constituyeron una de las mayores alteraciones del servicio ferroviario de los últimos años. Durante las primeras jornadas, Renfe tuvo que cancelar cientos de trenes de Alta Velocidad, Larga Distancia y Media Distancia, mientras que los servicios de Cercanías registraron importantes incidencias, especialmente en Madrid y Barcelona. Las imágenes de andenes abarrotados y de viajeros buscando alternativas marcaron el desarrollo de una huelga que evidenció la tensión existente entre la dirección de la compañía y los representantes de los maquinistas.

El conflicto de 2021 también dejó patente la creciente fragmentación sindical dentro del sector ferroviario. Aunque SEMAF lideró la convocatoria, otras organizaciones respaldaron algunas de las jornadas o compartieron buena parte de las reivindicaciones, una circunstancia que volvería a repetirse en conflictos posteriores y que convertiría las negociaciones entre empresa, sindicatos y Administración en procesos especialmente complejos.

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, habla sobre Cercanías y Metro de Madrid
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia | Fuente: Montaje propio a partir de agencias

Un año después, el foco de las protestas cambió. En octubre de 2022, CCOO, UGT y SEMAF convocaron una jornada de huelga para exigir el desbloqueo del convenio colectivo y reclamar mejoras salariales que compensaran la fuerte subida del coste de la vida. Los sindicatos sostenían que la elevada inflación estaba deteriorando el poder adquisitivo de las plantillas y reclamaban una actualización de las condiciones económicas pactadas.

La fecha elegida fue motivo de tensión, ya que el paro coincidió con el inicio del puente de Todos los Santos, uno de los fines de semana con mayor volumen de desplazamientos del otoño, obligando a Renfe a reorganizar la circulación y a recolocar a numerosos pasajeros cuyos trenes habían sido cancelados. Días después, CGT mantuvo nuevas convocatorias por los mismos motivos, aunque con un seguimiento inferior al registrado durante la jornada principal.

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El conflicto con Renfe y Rodalies

Si 2021 estuvo marcado por el empleo y 2022 por las condiciones laborales, el gran conflicto de 2023 giró en torno al futuro de la estructura ferroviaria pública. El acuerdo político para impulsar el traspaso de Rodalies a la Generalitat de Cataluña y la reorganización de Renfe Mercancías desencadenó una respuesta conjunta de prácticamente todas las organizaciones sindicales con representación en la empresa.

CCOO, UGT, SEMAF, CGT y el Sindicato Ferroviario convocaron inicialmente cinco jornadas de huelga repartidas entre finales de noviembre y principios de diciembre. Finalmente, solo llegó a celebrarse la del 24 de noviembre, ya que el Gobierno y los representantes sindicales alcanzaron un acuerdo que permitió desconvocar el resto del calendario previsto.

Aun así, aquella primera jornada tuvo una repercusión considerable. Renfe había preparado un amplio dispositivo de cancelaciones para afrontar el conjunto de las movilizaciones previstas y la huelga coincidió además con la campaña comercial del Black Friday, uno de los periodos con mayor demanda de desplazamientos ferroviarios del año. Los servicios mínimos establecidos permitieron mantener una parte importante de la oferta, pero miles de viajeros vieron modificados sus planes de viaje y la compañía tuvo que reorganizar buena parte de su programación.

Los sindicatos justificaban la convocatoria al considerar que el acuerdo político podía abrir la puerta a una fragmentación de la empresa pública y ponía en riesgo tanto las condiciones laborales de la plantilla como la unidad operativa del sistema ferroviario. El Ejecutivo defendía, por el contrario, que los cambios organizativos no afectarían a los derechos de los trabajadores y que la prestación del servicio seguiría garantizada bajo el paraguas de Renfe y Adif.

Un tren de Rodalies en la estación de Sants
Un tren de Rodalies en la estación de Sants | Fuente: Agencias

La negociación de finales de noviembre permitió rebajar temporalmente la tensión, aunque el acuerdo no cerró definitivamente el conflicto. De hecho, muchas de las cuestiones que entonces quedaron sobre la mesa volverían a aparecer durante los meses siguientes y acabarían dando lugar a nuevas convocatorias de huelga por parte de distintos sindicatos.

Toda esta extensa y convulsa cronología de sucesos nos lleva irremediablemente a los andenes de este lunes. El Sindicato Ferroviario recoge el testigo de años de protestas y reactiva desde primera hora la presión sobre la empresa pública y el ministerio, que seguirán lidiando con conflictos laborales y una percepción del viajero bastante socavada a estas alturas.