El 72 % de las mujeres mayores de 50 años con fracturas no reciben tratamiento para la osteoporosis

El informe ‘Huesos rotos. Vidas rotas’ evidencia que la falta de prevención y el diagnóstico tardío disparan los costes sanitarios y la dependencia. Cada año se producen 333.000 fracturas por fragilidad con un gasto de 4.200 millones de euros.

Siete de cada diez mujeres mayores de 50 años que sufren una fractura por fragilidad se quedan sin tratamiento para la osteoporosis. Es el principal hallazgo del informe Huesos rotos. Vidas rotas, elaborado por la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF), que alerta de la escasa respuesta del sistema sanitario tras la primera señal de alarma.

¿Qué dice el informe?

El estudio subraya que, después de una primera fractura no causada por un accidente, el riesgo de sufrir una segunda lesión en dos años se multiplica por cinco. Pese a ello, el 72% de las afectadas no recibe seguimiento ni medicación, una laguna que se repite en toda Europa y que, según la IOF, evidencia la urgencia de priorizar la asistencia postfractura.

Cada año se producen en España unas 333.000 fracturas por fragilidad –912 al día–, con un coste cercano a los 4.200 millones de euros, lo que equivale al 3,8% del presupuesto sanitario total. Una carga similar a la de la EPOC y superior a la de los ictus, según los datos recogidos en el documento.

Publicidad

El rostro humano de las fracturas

Las consecuencias van mucho más allá de las cifras. Una fractura de cadera, la más grave aunque no la más frecuente, provoca que un año después el 40% de los pacientes no pueda caminar solo y que el 80% arrastre limitaciones para actividades cotidianas como conducir o hacer la compra.

La pérdida de independencia genera problemas físicos, emocionales y económicos para los pacientes y sus familias. El dolor, el miedo a caerse y la reducción de la vida social impactan de lleno en la calidad de vida, especialmente en los grupos de edad más avanzada.

Además, el impacto económico no se limita a los hospitales. El 20% de las fracturas ocurren en los años previos a la jubilación, lo que en 2017 provocó más de 355.000 días de baja laboral. A esto se suman las horas extra no remuneradas de familiares y cuidadores, que asumen una carga invisible pero muy real.

Cada fractura no tratada es una oportunidad perdida: tras la primera señal de alarma, el riesgo de otra rotura se multiplica por cinco en un plazo de dos años.

Los fallos del sistema: diagnóstico, tratamiento y adherencia

El problema no es la falta de herramientas. Existen guías clínicas, pruebas diagnósticas y fármacos eficaces, pero el circuito tiene grietas. Así lo resume Carmen Gómez Vaquero, investigadora principal del estudio OsteoSER y reumatóloga del Hospital de Bellvitge: “En osteoporosis hay infradiagnóstico, infratratamiento e infracumplimiento terapéutico”.

Los datos del estudio OsteoSER, pionero en España, muestran que el 54% de los mayores de 50 años tiene osteopenia –disminución de la densidad mineral ósea– y un 11% sufre osteoporosis, porcentaje que en mujeres asciende al 18% frente al 2,6% en hombres. La prevalencia de fractura por fragilidad alcanza el 12,4% en mujeres de más de 65 años.

Pese a ello, las guías clínicas recomiendan una densitometría a todas las mujeres mayores de 65 años, pero la prueba no se realiza de forma generalizada. “O tienes un médico de cabecera muy interesado en el tema, o no se hace porque no hay un protocolo”, explica Gómez Vaquero. Para intentar cerrar esta brecha, algunos hospitales han puesto en marcha Unidades de Coordinación de Fracturas (FLS), que rastrean los registros de pacientes con fracturas no causadas por un accidente, los citan para una evaluación y, si es necesario, les prescriben un tratamiento que puede frenar la enfermedad. Sin embargo, el principal escollo está en en la falta de implantación generalizada de estas unidades, que solo funcionan en una minoría de centros. A nivel nacional, apenas una de cada cinco pacientes con fractura tiene acceso a este recurso.

Además, solo poco más del 20% de los pacientes recibe tratamiento tras la primera fractura, y la mitad abandona la medicación en el primer año. La osteoporosis, al no dar síntomas, hace que muchos confíen más en “tener cuidado” que en tomar fármacos a largo plazo. Sin embargo, los tratamientos disponibles son eficaces: algunos fármacos consiguen aumentar la densidad mineral ósea hasta un 23% en tres años, según los datos de la reumatóloga.

Publicidad

El informe reclama un cambio de enfoque. Pide que se implementen protocolos de prevención secundaria en todos los niveles asistenciales, que se generalicen las Unidades de Coordinación de Fracturas y que se conciencie a los profesionales y a la población de que cada fractura por fragilidad debe activar una respuesta inmediata para evitar recaídas.

La conclusión es clara: en España se tratan muchas fracturas, pero se previenen pocas. Cada rotura que no activa una respuesta del sistema sanitario representa una oportunidad perdida para ahorrar dolor, dependencia y gasto.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: El 72% de las mujeres mayores de 50 años con fractura por fragilidad no recibe tratamiento para la osteoporosis.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Mujeres postmenopáusicas, especialmente mayores de 65 años, con riesgo de fracturas recurrentes.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Aumento de la dependencia, el gasto sanitario y la pérdida de calidad de vida si no se refuerza la prevención.