¿Qué es la limerencia? La obsesión amorosa que confundes con amor (y cómo detectarla)

La canción de Aventura lo explicó sin saberlo: lo que sientes no es amor, es limerencia. Te contamos los síntomas, las diferencias con el enamoramiento y cuándo deberías pedir ayuda psicológica.

Seguro que has tarareado 'Son las cinco en la mañana y yo no he dormido nada...' y ni te habías dado cuenta de que Aventura te cantaba al oído una verdad incómoda. Esa sensación que crees que es amor, ese no poder dejar de pensar en alguien, esa necesidad de que te quiera como el aire que respiras... tiene nombre: limerencia. Y no es amor, es obsesión.

De la bachata de Aventura al diván del psicólogo

El término lo acuñó la psicóloga Dorothy Tennov en 1979 con su libro Love and Limerence, aunque en España nos ha costado pronunciarlo. Limerencia viene de 'limerence', y describe un estado mental involuntario en el que sientes una atracción romántica extrema y una necesidad obsesiva de ser correspondido.

No es amor de cuento: es un trastorno obsesivo-compulsivo enfocado al amor, tal y como explican desde MundoPsicologos. La persona que lo sufre no puede controlar los pensamientos intrusivos y vive con un miedo constante al rechazo. Y lo peor: puede darse incluso con alguien a quien ni siquiera conoces en persona, como un cantante famoso.

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Enamoramiento vs limerencia: la línea que no ves venir

La primera fase del amor, esa que María Esclapez llama 'la locura transitoria', tiene cosas en común con la limerencia: idealizas, segregas dopamina, oxitocina y adrenalina, y te sientes en una nube. Pero el enamoramiento tiene fecha de caducidad: entre tres y cuatro años, dice la ciencia. Luego, el cerebro se estabiliza.

Con la limerencia no hay final feliz. La ansiedad por ver a la persona, los celos patológicos y la incapacidad de controlar tus emociones no se calman. Incluso si no hay relación, la obsesión se mantiene. Y, según Anna Runkle, fundadora de Crappy Childhood Fairy, muchas veces está vinculada a traumas infantiles o abandono emocional en la niñez.

La psicóloga Marta Garrido lo resume: "Es la obsesión de ser amado". No buscas el bienestar del otro, buscas que te quiera a cualquier precio, aunque eso implique manipulación, love bombing o acoso.

La limerencia no busca amor: busca validación constante y no sobrevive al rechazo real.

Desde MundoPsicologos insisten en que las causas pueden rastrearse hasta la infancia: niños que no recibieron suficiente atención o una autoestima baja, y que ya de adultos buscan desesperadamente ser queridos. Eso explica por qué la limerencia se engancha a figuras inalcanzables.

Alguien que sufre limerencia no solo piensa en la persona todo el día, sino que puede llegar a descuidar su trabajo, su vida social y su salud mental. Los síntomas físicos son un calco del enamoramiento: taquicardias, tartamudeo, sudoración, pérdida de apetito... pero con un plus de pensamientos intrusivos, miedo al rechazo, y ansiedad.

¿Cómo sabes si lo tuyo es amor o una trampa mental?

La diferencia está en la reciprocidad y el control. Mientras el amor real, pasado el chute químico inicial, te permite vivir tu vida, la limerencia te absorbe. Si te sorprendes buscando excusas para contactar a esa persona, si su ausencia te provoca ansiedad extrema y si sientes que tu felicidad depende de que te devuelva un mensaje, es hora de parar y reconocerlo.

No se te va a pasar solo. Es un trastorno que requiere ayuda psicológica. La buena noticia es que, al igual que otros procesos obsesivos, tiene tratamiento si se aborda con un especialista. Así que si te ha sonado a ti o a alguien cercano, el primer paso es hablarlo sin vergüenza.

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🧠 Para soltarlo en la cena

La limerencia es una obsesión que confundes con amor real.