Pedir la cuenta y que el camarero invite a chupitos es una tradición que nunca pasa de moda en los bares españoles. Es ese momento en el que el pacharán, las hierbas o la crema de orujo entran en escena. Ahora, esos licores de toda la vida han dado un golpe sobre la mesa: son la categoría reina de los destilados en España, por encima del whisky y la ginebra. Te contamos por qué.
Una de cada cuatro copas de alta graduación ya es un licor tradicional
El último informe del sector no deja lugar a dudas. Los licores alcanzaron en 2025 una cuota de mercado del 24,9%, el porcentaje más alto de su historia, según el Informe Socioeconómico de Espirituosos España. Por primera vez, desbancan al whisky, el destilado que había liderado el consumo de bebidas de alta graduación desde que en 1963 salieron las primeras botellas de DYC, el whisky español que democratizó la categoría.
El whisky cerró el año con un mínimo histórico del 22,2% casi cinco puntos menos que en el ejercicio anterior. Mientras, la ginebra, que hace una década vivió un boom sin precedentes con la fiebre del gin-tonic, se desploma hasta el 16,6%, perdiendo más de seis puntos en solo doce meses. El batacazo es más profundo de lo que parece: marcas como Puerto de Indias tuvieron que reestructurar su deuda el año pasado para sobrevivir, y las versiones sin alcohol o los 'ready to drink' no se contabilizan en la categoría, por lo que la caída real es aún mayor.
Y todo en un año en que el consumo total de espirituosos cayó a 173 millones de litros, el dato más bajo sin contar la pandemia. Los licores son la única categoría que crece, y lo hacen precisamente en un momento en que los españoles beben menos alcohol pero de forma más selectiva. Este dato refleja un consumo más responsable y menos impulsivo, donde la calidad y la tradición pesan más que la cantidad.
Por qué el tardeo ha resucitado a los licores de la abuela

La clave del éxito está en el cambio de chip del ocio. Las noches de discoteca ya no son lo que eran. El tardeo, las comidas que se alargan hasta la cena y las sobremesas infinitas le han dado una segunda vida a estos destilados. Un chupito de pacharán o de hierbas encaja a la perfección en una quedada de tarde, mientras que la copa de ginebra premium queda relegada a un consumo más puntual y nocturno.
Bosco Torremocha, director ejecutivo de Espirituosos España, lo resume: «Los licores tienen una tendencia al alza porque están más ligados al idilio que vive la hostelería con el consumo diurno». Es decir, bebemos de día y con más moderación; y ahí los licores de siempre son los que mejor se adaptan.
No es solo una cuestión de precio. Los jóvenes de hoy han crecido con el tardeo y con una oferta mucho más amplia de sabores. El paladar se ha refinado y buscan opciones con identidad, como un buen orujo de hierbas bien frío o un pacharán con un toque de canela. Los licores de siempre han sabido reinventarse sin perder su esencia.
Otra ventaja es el precio. Mientras que una copa de gin premium puede superar los 10 euros en muchos locales, un chupito de pacharán o crema de orujo suele costar entre 2 y 3 euros. Para las generaciones más jóvenes, con sueldos más ajustados y la necesidad de ahorrar para una vivienda, la ecuación es sencilla: tres chupitos salen más rentables que un gin-tonic. Además, los licores en botella son asequibles en el supermercado: una botella de pacharán de marca se puede encontrar por menos de 8 euros.
Los licores de toda la vida ya no son solo el trago del abuelo; son la opción más inteligente para beber rico sin arruinarse y sin perder el sabor de la tradición.
El efecto souvenir y el tirón internacional de los licores españoles
El turismo récord de 96,8 millones de visitantes en 2025 también ha impulsado la categoría. «El viajero se lleva de recuerdo esa bebida tradicional que le han invitado en un bar y que es difícil de encontrar en su país», explica Torremocha. El resultado: los licores se han convertido en el destilado español más exportado, con ventas por valor de más de 250 millones de euros. Es más del doble que el ron o la ginebra en el exterior.
El caso más emblemático es el de Licor 43. Esta misteriosa mezcla de 43 ingredientes secretos vende el 90% de sus botellas fuera de nuestras fronteras, con Alemania, Países Bajos, Estados Unidos y, sobre todo, México como principales mercados. Allí, el carajillo que combina Licor 43 con café espresso es poco menos que una religión en las sobremesas.
En definitiva, el pacharán y las hierbas han conquistado la sobremesa. Los licores tradicionales han sabido adaptarse a los nuevos tiempos y se han convertido en el trago preferido de quienes buscan sabor, precio y tradición sin renunciar a la diversión. Con el gin-tonic en retirada y el whisky en horas bajas, la coctelería de 2026 huele a hierbas y a pacharán. Y nosotros, encantados.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Licores tradicionales españoles (pacharán, hierbas, crema de orujo).
- 📍 Ubicación: Disponibles en todo el país, tanto en hostelería como en supermercados.
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Destilados de alta graduación para sobremesas y tardeo.
- 💰 Precio medio: Desde unos 8 euros por botella en grandes superficies.



