Sánchez se enfrenta a la oposición y a sus socios en el debate del Congreso por la corrupción

El presidente rechaza las exigencias de elecciones anticipadas y planta cara a los reproches de sus aliados parlamentarios. La condena a Ábalos marca el arranque de una legislatura bajo presión.

La condena de José Luis Ábalos por corrupción trasladó ayer al Congreso un debate en el que Pedro Sánchez se enfrentó a la oposición, pero también a sus propios socios de invesitdura. El presidente defendió que la legislatura sigue en pie y rechazó tanto dimitir como adelantar las elecciones que le exigen Feijóo y Junts.

Indignómetro

Nivel de impacto social: 9/10. La condena de un exministro y el cruce de acusaciones de corrupción entre los principales partidos afectan de lleno a la credibilidad institucional y abren un escenario de inestabilidad que podría precipitar un adelanto electoral.

El cara a cara Sánchez-Feijóo: corrupción y reproches personales

Durante seis horas, el pleno del Congreso se convirtió en un intercambio de golpes. Alberto Núñez Feijóo calificó a Sánchez de 'nexo corruptor' y le exigió que convocara elecciones de inmediato. El líder del PP llegó a pedir una moción de censura 'hoy mismo' y acusó al presidente de haber sido financiado por un magnate de la prostitución.

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Sánchez devolvió el ataque señalando la amistad de Feijóo con el narcotraficante Marcial Dorado y su cercanía a los casos de corrupción del PP. 'No todos los políticos ni todos los partidos somos lo mismo', afirmó el presidente. Además, defendió que su Gobierno ha perseguido los casos de corrupción en lugar de taparlos, en contraste con la gestión del Partido Popular.

El jefe del Ejecutivo reconoció los 'errores' de Ábalos y Cerdán, pero insistió en que no existe una corrupción generalizada en el PSOE. La estrategia pasó por distinguir entre casos individuales y un supuesto sistema de financiación irregular. 'Jamás conocí ni hubiera tolerado esas prácticas', dijo, mientras acusaba al PP de filtrar actuaciones judiciales.

El presidente rechazó dimitir a pesar de las presiones de la oposición y de sus propios aliados parlamentarios.

Los socios de investidura aprietan: Junts habla de moción y ERC muestra hartazgo

La presión no llegó solo de la derecha. Gabriel Rufián (ERC) expresó su 'frustración' y le reprochó a Sánchez que la situación no merecía la pena continuar. El presidente le respondió: 'Gobernar no es resistir, pero tampoco desistir ni rendirse para envolverse en un halo de superioridad moral'.

Más directa fue Miriam Nogueras (Junts), que sugirió una 'vía Starmer' —una dimisión sin convocar elecciones—. Sánchez la retó a presentar una moción de censura con el PP y Vox si querían derribarle, aunque Junts no cuenta con los apoyos para ello. La portavoz catalana insistió en que el presidente debería apartarse para no desgastar más la institución.

Lecciones de otras crisis y el calendario que se avecina

El bloqueo recuerda a la moción de censura que en 2018 desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa, precisamente por un escándalo de corrupción. Aquella vez la oposición unió votos; ahora Sánchez confía en que la fragmentación le dé oxígeno. El presidente cuenta con que ninguno de sus socios quiera facilitar un gobierno del PP con Vox.

El próximo sábado 27 de junio, el comité federal del PSOE se reunirá para cerrar filas. Fuentes parlamentarias señalan que la cita servirá para medir la cohesión interna y preparar el segundo año de legislatura. La clave será si los barones mantienen el respaldo o si el desgaste por los casos judiciales empieza a pasar factura.

Mientras, las causas contra Begoña Gómez y David Sánchez siguen su curso, aunque el presidente las tacha de 'acusaciones infundadas'. La polarización no cede y el debate de ayer demostró que la estabilidad del Gobierno pende de un hilo.

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📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El Congreso debatió ayer la crisis de corrupción tras la condena a José Luis Ábalos. Sánchez defendió su continuidad frente a las exigencias de dimisión y elecciones.
  • Por qué te importa: La inestabilidad política puede acelerar una convocatoria electoral o bloquear reformas clave, afectando la economía y los servicios públicos.
  • A quién afecta: A los ciudadanos que dependen de las políticas del Gobierno, a los mercados y a la confianza en las instituciones.
  • Hacia dónde vamos: El sábado se reúne el comité federal del PSOE; los próximos meses definirán si hay moción de censura o adelanto electoral.