Rafa Jódar ha logrado este domingo su primer título en el circuito profesional a los 19 años. El tenista madrileño se impuso en la final del ATP 250 de Marrakech al argentino Marco Trungelliti. El marcador final fue de 6-3 y 6-2 en un encuentro que duró una hora y ocho minutos.
Este triunfo supone un cambio radical en su trayectoria deportiva. Hace solo un año, el jugador ocupaba la posición 1.771 de la clasificación mundial. Tras esta victoria, el deportista se sitúa en el número 57 del mundo.
El camino de Rafa Jódar en este torneo fue llamativo. Llegó a Marruecos el lunes sin haber jugado antes partidos en la máxima categoría sobre tierra batida. Finalizó la semana con el trofeo. Su juego mostró seguridad desde el primer día de competición. En la final, el joven mantuvo el control del ritmo y no permitió que los nervios afectaran a su rendimiento. Con este resultado, el madrileño entra en una lista selecta de tenistas españoles que ganan un torneo antes de cumplir los veinte años.
La gestión mental y el trabajo diario de Rafa Jódar para ganar
La actitud de Rafa Jódar tras la victoria destaca por la calma. El jugador prefiere centrarse en el presente. "Sabía que estaba haciendo las cosas bien, que estaba trabajando muy bien", explicó el tenista en una conversación con varios medios. El deportista entiende que el éxito es consecuencia del esfuerzo constante. "Los resultados no dependen solo de mí. Hay factores que no puedes controlar. Las cosas han dado sus frutos", añadió el joven. Esta visión permite que el jugador afronte la competición sin una carga excesiva de expectativas externas.
Sobre la presión de su primera final, el madrileño mostró una sonrisa y una perspectiva madura. "Soy muy joven, me quedan muchos partidos para mejorar, tengo mucho margen", afirmó. El tenista reconoció que sintió algo de inquietud al inicio del choque contra el argentino. Sin embargo, su confianza creció con el paso de los minutos. "A medida que se desarrollaba el partido me he sentido mejor", confesó el campeón. Esta capacidad para adaptarse a las situaciones difíciles fue clave para cerrar el partido con rapidez y eficacia.
La nueva posición de Jódar ante las figuras del circuito: Yo sigo a lo mío"
El nombre de Rafa Jódar aparece ahora junto a figuras históricas del tenis nacional. Es el sexto español en la Era Open que levanta un título antes de los veinte años. A pesar de compartir este dato con campeones del mundo, el joven evita fijarse en esas métricas. "Yo sigo mi camino. No me tengo que comparar con nadie. Es lo que yo hago, seguir a lo mío", declaró con firmeza. El madrileño prefiere evitar los paralelismos que suelen surgir en los medios de comunicación.
Su motivación nace de la competencia interna con otros jóvenes de su generación. Menciona que la presencia de jugadores de alto nivel ayuda a subir el listón individual. "Cada uno tiene que seguir su camino. Me da motivación que haya muchos jugadores buenos en el circuito como Carlos que te planteen dificultades durante los partidos", explicó el tenista. También valora el contacto con los profesionales más veteranos en los eventos internacionales. "Los consejos que me da Rafa o Carlos en los torneos que estamos juntos siempre los tomo muy bien", aseguró el deportista.

La carrera de Rafa Jódar tiene rasgos poco comunes. El tenista pasó un año en la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, donde combinó el deporte con los estudios. Se hizo profesional en diciembre, por lo que solo lleva tres meses compitiendo a tiempo completo en el circuito. En este breve periodo, ya ha ganado partidos en el Open de Australia y alcanzó la tercera ronda en el Masters 1000 de Miami. Su ascenso es uno de los más rápidos que se recuerdan en los últimos tiempos en el tenis nacional.
El jugador mantiene un equipo de trabajo sencillo. Viaja con su padre y cuenta con el apoyo de los preparadores de su etapa universitaria. Evita ponerse metas a largo plazo que generen ansiedad. "He ido torneo a torneo", señaló. Su filosofía se basa en la evolución constante y en la satisfacción personal por el juego. "Siempre pienso que quiero más, que quiero ser mejor jugador, que quiero mejorar cada día que entreno. Ponerse un objetivo nunca es bueno. No es bueno ponerse esa presión", concluyó el tenista madrileño. Para él, el tenis sigue siendo un espacio de disfrute personal por encima de las obligaciones laborales.
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