Netflix busca cómo llenar el vacío de 'Stranger Things'

Netflix revisa sus apuestas para ocupar el espacio vacío que ha dejado tras de sí el final de Stranger Things

La serie que, con diferencia, ha sido el mayor fenómeno cultural salido de la factoría de Netflix ha llegado a su final. Aunque existe un primer anuncio de un spin-off animado, Tales of 85, no hay demasiada información sobre otros proyectos dentro del universo creado por los hermanos Duffer, quienes además han anunciado que dejarán la plataforma de streaming buscando proyectos para la gran pantalla. Esto ha obligado a iniciar la búsqueda de otro gran fenómeno que mantenga a los suscriptores en la plataforma, sobre todo con el crecimiento de rivales como Amazon Prime Video y Disney+.

Si bien todo apunta a que una parte de sus problemas se arregla simplemente con el acuerdo para adquirir Warner Bros. y su casi infinito catálogo, de momento buscan soluciones en sus series que ya están en rotación. Allí están los casos de Emily en París, Los Bridgerton o la segunda temporada de la versión live action de One Piece.

Son apuestas relativamente seguras, aunque el remake de la serie creada por Eiichiro Oda ha sido una inversión multimillonaria; pero también es verdad que ninguna ha conseguido el espacio que la serie de los Duffer, o que otras apuestas previas de la empresa como Cobra Kai o House of Cards, otras dos series de las que se ha tenido que despedir la plataforma.

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La apuesta por el nuevo contenido viene en dos partes. Por un lado, seguir buscando creadores con series de largo alcance, como consiguieron con los Duffer. No obstante, aunque han logrado algunos éxitos moderados como El problema de los tres cuerpos, de David Benioff y D. B. Weiss, o la adaptación de Sandman, de Neil Gaiman, no necesariamente han captado un público suficiente para justificar sus presupuestos desmesurados. A esto se suman proyectos de películas como El estado eléctrico o El agente invisible, que a pesar de sus precios no han funcionado.

Imagen promocional de One Piece
Imagen promocional de One Piece

Aun así, para Netflix la creación de propiedad intelectual era clave para competir con otras plataformas que tenían catálogos históricos mucho más completos. Por ello, hasta que se cierre del todo el acuerdo con Warner, este tipo de apuestas se mantendrá con la idea de que alguna dé la sorpresa y se convierta en un nuevo fenómeno. En la práctica, conseguir una nueva Stranger Things es complicado, pero esta es la única estrategia para buscarla.

Se suma su apuesta por el presupuesto medio, donde entran tanto sus adaptaciones animadas de videojuegos (Devil May Cry, Castlevania o Tomb Raider) como las series internacionales (El juego del calamar, Berlín o Cien años de soledad). Son proyectos que, al no depender de los sueldos que se deben pagar en Estados Unidos —ni a los actores ni al equipo técnico—, pueden ser algo menos costosas, al menos al principio.

NETFLIX SIGUE INSISTIENDO EN SU MODELO

Si algo complica la apuesta de Netflix por captar nuevos espectadores es, precisamente, que se trata de una empresa que, a pesar de ser profundamente disruptora en su fundación, está atada a su modelo de estrenos. Mientras sus rivales han apostado por un modelo de estreno semanal de sus series —lo que, a pesar de las quejas, les permite mantener a los suscriptores—, y a pesar de la posibilidad de adquirir uno de los estudios de cine más exitosos del mundo, se niegan a acercarse a la gran pantalla.

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Esto obliga a tener varias series que atraigan a los posibles suscriptores durante el año. Mientras que Amazon Prime Video y HBO podrán ocupar varios meses de 2026 solo con el estreno de las nuevas temporadas de The Boys y La casa del dragón, respectivamente, Netflix en dos meses habrá estrenado y acabado con las temporadas nuevas de Los Bridgerton, Berlín y con la película de Peaky Blinders. Es un modelo que, simplemente, los obliga a producir más contenido que sus rivales.

EL ACUERDO CON WARNER COMO SALVAVIDAS

Mientras que siguen organizándose para ocupar el espacio que Stranger Things ha dejado vacío, la empresa está por comprar el salvavidas más caro de la historia del cine. La apuesta de más de 80.000 millones de dólares por Warner les dejaría un catálogo histórico que va desde clásicos como Casablanca hasta nuevos éxitos como Harry Potter. Sería suficiente para tapar el hueco y para que se reduzca su preocupación cada vez que deben despedirse de una serie icónica.

De momento hay que esperar a que se confirme la compra, aunque todo indica que nada puede detenerla con Paramount, en apariencia, fuera del juego. Es un cambio no solo en el mapa del streaming, sino de todo Hollywood, y será interesante ver si tiene un efecto en las estrategias de producción y de distribución de las plataformas.

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