El Real Madrid se encuentra en un momento crítico de la temporada, de esos donde las decisiones de despacho, con Florentino Pérez a la cabeza, pueden cambiar el destino de los trofeos en mayo. Tras el intenso duelo de semifinales de la Supercopa de España contra el Atlético de Madrid, la euforia por el resultado no ha logrado tapar una realidad que preocupa, y mucho, en la cúpula blanca: el equipo está al límite de sus fuerzas.
Florentino Pérez, que siguió el encuentro con la minuciosidad de quien conoce cada engranaje de su club, ha llegado a una conclusión tajante que ya resuena en los pasillos de Valdebebas: "Nos hace falta una mejora física inmediata", como desvelan en Defensa Central.
Para el presidente, la solución no está en el mercado de invierno ni en grandes desembolsos económicos, sino en una figura que ya está en casa pero que necesita recuperar su estatus de 'intocable'. Florentino quiere que Antonio Pintus vuelva a ser, de manera efectiva y sin interferencias, su hombre de máxima confianza en la preparación del equipo. La imagen del preparador italiano sentado nuevamente en el banquillo durante el derbi en Yeda no es casualidad; es el primer paso de un plan de choque para evitar que la plantilla llegue "tiesa" al tramo decisivo del curso.
Florentino Pérez pide el regreso al método del 'Sargento' Pintus
Dentro del club, existe la sensación de que la influencia de Pintus se había diluido ligeramente en los últimos meses debido a las dinámicas propias de los staff técnicos. Sin embargo, Florentino Pérez siempre ha considerado al italiano como un profesional ejemplar, un activo del Real Madrid que posee un contrato directo con el club, independiente de quién sea el entrenador de turno.

La preocupación de la directiva es real. Tras analizar los datos de rendimiento de los últimos partidos, la conclusión es que los jugadores han perdido ese punto de velocidad que les hacía imbatibles en las segundas partes. Nombres como Jude Bellingham, que terminó el derbi visiblemente mermado, o la dupla formada por Rüdiger y Rodrygo, parecen estar acusando el exceso de minutos. En los despachos se comenta con crudeza: "Están tiesos". Por ello, la orden es que Pintus debe volver a lograr que los futbolistas 'vuelen' a partir de febrero, cuando la Champions y las finales de Copa exigen una excelencia física absoluta.
No hay una idea de juego clara en este Real Madrid
Pero el problema del Real Madrid en este inicio de 2026 no es exclusivamente muscular. El equipo lleva meses arrastrando una crisis de identidad futbolística que el propio Florentino Pérez sigue con inquietud. No hay una idea de juego clara, la salida de balón desde atrás se ha vuelto previsible y los rivales, incluso los de menor entidad, logran generar peligro con una facilidad pasmosa.
La directiva considera que es el momento de hacer una autocrítica profunda. Exigir un nivel superior a las estrellas del equipo es una obligación en el club más exigente del mundo. El mensaje que baja desde la presidencia es de exigencia máxima: no hay espacio para 'palmeros'. Los jugadores, considerados los mejores del planeta y remunerados como tales, deben dar un paso al frente en sacrificio y compromiso. Las grandes citas, como la inminente final ante el FC Barcelona, no permiten que nadie se esconda.
El post-partido contra el Atlético también dejó otras lecturas. Aún del gol de Valverde que dio el 1-2 para los blancos, la tensión con Simeone y las mofas de algunos jugadores tras la victoria demuestran que el equipo tiene hambre, pero esa energía debe canalizarse hacia el césped. Florentino Pérez sabe que para ganar títulos hace falta algo más que talento y piques dialécticos; hace falta una base física que permita sostener el sistema táctico durante los 90 minutos.
Con Antonio Pintus retomando las riendas totales de la preparación, el Real Madrid busca replicar los éxitos de temporadas pasadas, donde el equipo llegaba al mes de abril en un estado de forma insultante para sus rivales. El "fichaje" de Pintus es, en realidad, una declaración de intenciones. El Madrid no se va a dejar caer por falta de gasolina. El objetivo es que la Supercopa sea el punto de inflexión para un equipo que necesita volver a ser una máquina perfecta de competir.
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