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Qué es un coma alimentario

Es posible que después de haber consumido una suculenta y copiosa comida, sientas de repente que las fuerzas te abandonan y entras en un estado somnolencia, impidiendo que puedas concentrarte en cualquier actividad que tenías programada para hacer. Si eso te ha sucedido, te informamos que has sufrido de una somnolencia postprandial, aunque de un modo dramático ha sido denominada como el coma alimentario, que en inglés se denomina food coma.

¿Cuándo puedo saber que estoy sufriendo de coma alimentario?

¿Cuándo puedo saber que estoy sufriendo de coma alimentario?

Es normal que todas las personas lo experimenten de vez en cuando, en particular cuando han comido demasiado, especialmente en esas fechas en la que no reunimos en familia para celebrar alguna ocasión especial y caemos en la tentación de atiborrarnos de todos esos platos deliciosos que han sido preparados, quizás es por ello que en cambian en navidad nuestros patrones de sueño.

Y es que sentirlo una que otra vez no tiene nada de particular, pues no indica la existencia de una condición que deba preocuparnos, pero en algunos casos, un sorpresivo estado somnoliento, una pérdida de las energías y una gran disminución de nuestra capacidad de concentración puede ser la señal de un trastorno sistémico, cuando lo sentimos de manera continua, y dificulta nuestras capacidades para realizar nuestras actividades normales.

Las explicaciones para este tipo de condición pueden ser variadas. Una de ellas es que resulte ser una reacción biológica normal de nuestro organismo, cuando estamos digiriendo cierto tipo de alimentos. Pero también podría ser el resultado de nuestro ritmo circadiano, que es un reloj interno que rige tu cuerpo, con el que se rigen tus patrones de sueño. Pero expliquemos algunos de esas causas que pueden provocarlo.

La clase de alimentos

En el año 2018 se realizó un estudio que concluyó que las personas que tenían una dieta abundante en verduras y que consumían aceite de oliva y alimentos derivados de lácteos tenían la tendencia a experimentar menos eventos de somnolencia, si eran comparados con los que tenían dietas basadas en carnes procesadas, comida chatarra y gaseosas. La conclusión a la que llegaron es que las grasas y carbohidratos podían ser los responsables de provocar la somnolencia, porque interrumpían los ritmos circadianos normales del sueño en el organismo.

También en 2018, otro estudio indicó que las comidas llenas de grasas y carbohidratos tenían como consecuencia la producción de estados de somnolencia y el incremento de ciertos marcadores inflamatorios, en particular en aquellos sujetos que sufren de obesidad.

Un condicionante de este tipo de condición es el triptófano, que es un aminoácido que el cuerpo utiliza para poder elaborar la seretonina, que es la hormona que regula el sueño, así como la digestión y los estados de ánimo. Las comidas que son ricas carbohidratos ayudan al cuerpo a absorber el triptófano y eso produce la somnolencia.

¿Cuánto comes?

Este es un aspecto que se encuentra muy relacionado con tu salud y con la somnolencia postprandial igualmente. Cuanto mayor sea la comida, mas tardará tu organismo en procesarla y digerirla, para poder absorber los nutrientes de ella. Otro aspecto que se eleva es el azúcar en la sangre, y eso puede producir un descenso en tus niveles de energía.

En el año 219 una investigación avaló esta conclusión. Los científicos concluyeron que los individuos que consumían una comida razonable eran menos propensos a sufrir de estado de somnolencia luego de comer que los que tomaban comidas abundantes.

¿A qué hora comes?

Otro factor que influye mucho es la hora en la que tomas tus alimentos. Sobre todo si nos estamos refiriendo a las comidas que tomas como almuerzo. A este factor se suman otras que ya hemos mencionado, por lo que resulta normal que sufras de un descenso natural de las energías de ti cuerpo. Y la causa de ello se encuentra en las etapas de los ritmos circadianos de tu organismo durante la vigilia, que suelen caer entre las 2 y las 5 de la tarde. Quizás esa era la razón por la cual en la edad media se usaba el sueño bifásico.

¿Cómo está tu sistema circulatorio?

¿Cómo está tu sistema circulatorio?

Hay científicos que asocian los estados de somnolencia postprandial con la circulación de la sangre. En 2018 se hizo un estudio con individuos que no tomatón si desayuno y se observó que experimentaban un descenso repentino del flujo de sangre a su cerebro luego de haber almorzado, incrementando el nivel de somnolencia diurno.

La causa de ello es que luego de comer, el organismo requiere concentrar las energías que posee en la digestión de los alimentos, por lo que más sangre es dirigida hacia el sistema digestivo, alejándose de otros sistemas u órganos, como el cerebro. Esta modificación en la circulación puede ser la causante de tener la sensación de estar aturdido, mareado o con sueño luego de haber comido.

¿Se trata de un instinto primitivo?

Algunos investigadores han indicado que la somnolencia es una condición instintiva del ser humano, transmitida desde nuestros ancestros recolectores y cazadores en la época de las cavernas.

Es por ello que se ha dicho que los seres humanos estamos programados para mantenernos atentos en los momentos de hambre, con la finalidad de ayudarnos a conseguir los alimentos, y una vez consumidos, podemos relajarnos y dormir, porque nuestra necesidad ya estará satisfecha, así que si tus labores normales requieren de concentración es mejor que tomes medidas al respecto.

¿Cómo se previene el coma alimentario?

Recuerda que al inicio hemos indicado que en muchos casos se trata de una reacción normal de tu organismo y que si no es muy frecuente, no debes preocuparte por ello, pero si te pasa con mucha regularidad, entonces lo mejor es que tomes algunas medidas sencillas, entre las que se encuentran:

  • Beber mucha agua.
  • Consumir los electrolitos suficientes.
  • Reducir las cantidades de alimentos que consumes en una sola comida.
  • Dormir las horas recomendadas y que tengas un sueño de calidad.
  • Has ejercicio de manera regular, aunque sea moderado.
  • Debes limitar, e incluso evitar, el consumo de alcohol.
  • Tienes que regular el consumo de cafeína.
  • Consumir alimentos que ayuden a tus intestinos a procesar los demás.
  • Debes estar atento a tus niveles de azúcar en la sangre.
  • Hazte regularmente un examen de los niveles de insulina.
  • Incluye en tus comidas alimentos con carbohidratos complejos, que tengan gran contenido de fibra y de grasas que sean saludables.