El secreto por el que las mazorcas de maíz nunca te salen con el sabor que deben tener

Las mazorcas de maíz son perfectas para acompañar como guarnición un plato con proteínas y hasta comerlas solas es todo un placer cuando se cocinan de la manera apropiada. Seguramente, si has visto alguna publicidad, te habrás podido percatar de cómo lucen hermosas y perfectas con unos granos gorditos, apretados y bien carnosos. 

Pero, ¿Qué sucede cuándo quedan secas, arrugadas o chiclosas? Conoce todo lo que se esconde detrás de unas mazorcas deliciosas y no la vuelvas a fallar jamás.

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Cómo preparar mazorcas de maíz hervidas

frescas

Para prepararlas hervidas, retírales las hojas y las barbas y límpialas muy bien. Para asegurar que queden sin ninguna barba, sumérgelas en agua fría y restriégalas con tus manos. Así de sencillo las dejarás perfectas.

En una olla grande vierte una cantidad generosa de agua; la que sea necesaria para cubrir por completo las mazorcas y permitir que se cocinen de manera pareja. Añade una cucharadita de sal y ponla al fuego.