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Los obispos quieren trabajar con el Gobierno para «potenciar la FP»

Los obispos españoles han propuesto al Ministerio de Trabajo, al Ministerio de Educación, a los empresarios y sindicatos, trabajar juntos para «potenciar la Formación Profesional» en España y «hacer frente al paro juvenil».

«Qué necesario es para el futuro de nuestra juventud que los Ministerios de Educación y Trabajo, que las patronales de los empresarios, que los sindicatos, que las asociaciones educativas privadas y que la Iglesia, con su multitud de instituciones educativas trabajemos unidos y cooperemos activamente para potenciar la formación profesional», ha planteado el cardenal arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan José Omella.

Así lo ha subrayado este lunes 15 de noviembre durante su discurso de apertura de la CXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que reúne a todos los obispos durante esta semana en Madrid.

El cardenal Omella ha asegurado que la Iglesia quiere «colaborar más activamente con las instituciones políticas y civiles» para ayudar a «salir mejor» de la crisis actual.

En concreto, en el ámbito de la FP, ha detallado que la Iglesia puede ofrecer «su gran experiencia demostrada durante decenios formando profesionalmente a millones de jóvenes», por lo que ha invitado a «apartar ideologías y caminar juntos para hacer frente al paro juvenil».

«Aunque sabemos que el ambiente social y político de nuestro país está, por desgracia, muy fragmentado, estamos, por ello, motivados a dejar que el Espíritu Santo guíe el camino del Pueblo de Dios aquí y ahora», ha añadido.

El presidente de la CEE se ha mostrado preocupado por «los elevados índices de desempleo juvenil, la inestabilidad provocada por la falta de un contrato fijo y unos sueldos muy bajos que les impiden el acceso a una vivienda, con unos precios desorbitados».

El cardenal ha afirmado que se viven «tiempos difíciles» debido a la crisis provocada por la pandemia de la Covid-19, que ha dejado a muchas personas «en la miseria y la pobreza».

«Es cierto que algunos apenas van a sentir los efectos de esta crisis, o que incluso van a salir beneficiados económicamente, pero también es un hecho, que ya estamos comprobando, que son muchos, muchísimos, los hermanos y hermanas nuestros que están sufriendo o van a sufrir en sus carnes la dureza de esta crisis», ha advertido.

En este sentido, ha recordado a todas las personas que no tienen un techo, en concreto, a las 40.000 personas sin hogar y a las 11 millones de personas que viven en exclusión social; y ha subrayado la importancia de que todo el mundo tenga una vivienda digna.

«La vivienda cubre la necesidad básica de alojamientos, seguridad y protección; también proporciona un soporte clave para crear un proyecto de vida personal, familiar, social, relacional y de convivencia», ha precisado.

Asimismo, ha recordado el «drama de la soledad» que está afectando a «muchos ancianos» y también «a los jóvenes que, a pesar de estar hiperconectados por las redes sociales, experimentan la soledad por la ausencia de encuentro real con las personas» y se ponen «muchas máscaras que les impiden mostrarse, aceptarse y ser queridos tal como son».

También ha enviado un mensaje de «solidaridad, cercanía y afecto» a los habitantes de la isla de La Palma, especialmente a los más afectados por la erupción del volcán Cumbre Vieja.

EL SÍNODO NO ES UN PARLAMENTO

Por otro lado, el cardenal Omella se ha referido al proceso sinodal al que les ha convocado el Papa Francisco y ha advertido de que el Sínodo «no es un Parlamento –donde en muchas ocasiones solo se suceden monólogos–, ni tampoco un sondeo de opiniones» sino «un momento eclesial cuyo protagonista es el Espíritu Santo».

En este sentido, ha señalado que «el diálogo va a generar diferencias» pero ha dicho que estas no les tienen que «dar miedo» sino que deben aprender a «escuchar al que no piensa» igual.

«Los Parlamentos pueden aprender mucho de este camino sinodal. ¡Sí, miremos lo que nos une y caminemos juntos hacia ello! Apartemos los monólogos y las ideologías que nos enfrentan y nos impiden caminar hacia el bien común», ha insistido.

En este contexto, Omella se ha mostrado convencido de que la sinodalidad ayudará a la Iglesia a «renovarse» pues «muchos dicen que hay que modernizar la Iglesia porque se está quedando atrás».

Precisamente, el cardenal ha precisado que, «imbuidos de espíritu de sinodalidad», están preparando «con mucho interés» la próxima visita ‘ad limina apostolorum’ de los obispos españoles al Papa, programada para la segunda quincena de diciembre de 2021 y las primeras semanas de enero de 2022, y ha asegurado que todos están «en comunión con el Papa Francisco».