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Cómo hacer el zarangollo murciano más delicioso

El zarangollo murciano es uno de los principales platos típicos de la gastronomía de la región de Murcia. Aunque su nombre puede no sonar muy apetecible, es considerado como uno de los platillos más deliciosos de Murcia.

El zarangollo es un plato sencillo y humilde pero con fuerza de sabor. Su origen es popular y comparte varias características con otras recetas de la gastronomía española, pero tiene su toque único.

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Se dice que el zarangollo es una receta simple que cualquiera puede preparar e incluso pueden hacer sus propias versiones, tal como se ha hecho con otros ingredientes en las distintas regiones.

El zarangollo murciano tradicionalmente se elabora con calabacín, cebolla, huevo y sal y tiene una textura de revuelto. Se puede servir como aperitivo o como plato ligero. Se dice que es un plato imprescindible durante las fiestas de primavera y la feria de septiembre.

Un poco de historia sobre el zarangollo

Un poco de historia sobre el zarangollo

Tal como sucede con otros platillos de Murcia, el origen del zarangollo es un poco confuso. Algunos dicen que llegó tras la reconquista por parte de los aragoneses y eran ellos quienes tenían un plato llamado zaranga.

Zaranga que en aragón llaman fritada y en el sur hacían frangollo del latín frangere, que significa romper, pero a todas estas platillos hechos con productos de la huerta.

Otros dicen que el zarangollo surgió de la alboronía árabe, un plato que es guisado árabe y que fue corregido por sefardíes y en el que los hispanos sustituyeron la berenjena, el tomate , la calabaza y el pimiento por cualquier vegetal que estaba a la mano en el campo.

Otras versiones apuntan que el zarangollo fue elaborado por judíos para los días en los que no se podía comer carne. Aunque es claro que en el medievo en España muy poca gente comía carne, pero tampoco está confirmado que esta sea la versión real del zarangollo.

Sin importar cómo es que este plato llegó a ser el principal de los platillos en Murcia, no hay que negar que sobrevivió en el tiempo y mejoró. Aunque su receta tradicional es a base de cebolla, calabacín y huevos, hay quienes se arriesgan y lo hacen con patatas, berenjenas o pimientos.

Sea cuál sea los ingredientes que decidas usar, es seguro que el zarangollo quedará perfecto y listo para acompañar con tostadas o una buena ensalada.

Paso a paso para hacer un delicioso zarangollo murciano

Paso a paso para hacer un delicioso zarangollo murciano

A continuación te mostraré el paso a paso para hacer un buen zarangollo. Si gustas puedes usar un calabacín por persona y media cebolla por calabacín y un huevo por cada dos verduras. Esto solo para que tengas referencia en la preparación.

Ingredientes

  • Cebolla grande o 2 cebolletas 1
  • Calabacín 3 a 4 unidades
  • Huevos 3 (o también puedes usar la cantidad necesaria dependiendo de las verduras)
  • Aceite de oliva extra virgen
  • Sal
  • Pimienta negra molida

Preparación

Lo primero que debes hacer es pelar la cebolla y lavar muy bien los calabacines. Corta las cebollas en julianas ni tan delgadas ni tan gruesas.

Coloca en un sartén un poco de aceite de oliva y sofríe las cebollas con un poco de sal. Deja a fuego medio para que las cebollas tengan una textura suave. Puedes caramelizar o simplemente dorar, dependerá de tu gusto.

Mientras las cebollas toman el color necesario, pela los calabacines con cuidado de manera que no le quiten la carne. Debes quitar solo la parte verde si deseas o bien puedes dejarselo, depende del gusto de cada quien, igual no influye en el sabor final.

Corta los calabacines en discos finos y añádelos a la cebolla. Añade sal y pimienta y remueve bien.

Cocina a fuego medio sin dejar de remover y estos comenzarán a soltar agua. Recuerda que el calabacín al principio puede parecer demasiado grueso, pero poco a poco se reducirán mientras se cocina.

Cuando notes que el calabacín ya ha agarrado firmeza, baja el fuego y deja cocinar. Debes remover de vez en cuando para que el calabacín se mantenga tierno. Deja a fuego medio durante unos 40 a 50 minutos.

Transcurrido ese tiempo, debes añadir los huevo y agregar nuevamente sal y pimienta. Remueve para integrarlos en la cebolla y el calabacín. Debes tener en cuenta que los huevos deben cuajar poco a poco y quedar jugosos, no deben quedar en forma de revuelto ni tortilla. Recuerda que puedes utilizar la fórmula que te di al principio, un huevo por cada dos calabacín.

Deja cocinar durante unos minutos más a fuego suave hasta que notes que tienen una textura jugosa pero no caldosa. Puedes dejar 5 minutos más o puede ser menos, depende de la textura.

Retira y deja reposar durante unos 10 minutos para poder servir o en tal caso que no comas inmediatamente puedes refrigerar. Listo, tenemos el zarangollo perfecto. Puedes comerlo con tostadas o con alguna ensalada.

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