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El expresidente del Gobierno, José María Aznar, ha entrado en campaña electoral, 16 años después de su último mitin, y lo ha hecho con tono beligerante. En su discurso ha reclamado el voto del centroderecha solo “para el PP”, porque a su entender la derrota se traduciría en un “indulto de los golpistas y una consulta en Cataluña”, que llegaría de la mano socialista, y ha disparado también contra Vox.

Aznar ha rechazado las críticas que la formación de Santiago Abascal lanza de forma continuada hacia el PP y se ha mostrado contundente: “A mí, mirándome a la cara, nadie me habla de una derechita cobarde, porque no me la aguanta”.

En un acto convocado por el Partido Popular en Valencia, Aznar ha defendido a su partido que encabeza Pablo Casado del que aseguró que es un “candidato que engloba toda la historia del PP”, y ha advertido del riesgo que conllevaría una victoria de una coalición del PSOE porque según afirma “ha dejado de ser constitucionalmente fiable”, y  los secesionistas, los cachorros de ETA y los podemitas chavistas se podrían beneficiar.

Reclamando el sentido “patriótico” en todo momento, Aznar apuntaba que “España no merece correr ese riesgo. No se trata de repartir armas a nadie sino de juntar votos”.