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El kilo, a partir de 2019, pasará a pesar menos de 1000 gramos, concretamente 50 microgramos menos; un hecho que en el día a día de las personas no se apreciará, pero que para la comunidad científica puede significar un gran cambio.

A partir de dicho año, el kilo pasará a medirse con electroimanes. Este sistema funciona porque la relación entre la electricidad y el peso, se ha demostrado, que es directa, teniendo en cuenta que la fuerza que ejerce un electroimán es proporcional a la corriente eléctrica que pasa por las bobinas, tal y como informa la ‘BBC’. Teniendo esto en cuenta, se ha demostrado que se podría calcular el peso midiendo la cantidad de electricidad necesaria para contrarrestar la fuerza del mismo.