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El fiscal Javier Zaragoza desgranó hoy en el juicio del ‘procés’, tras una exposición inicial sobre la acusación de rebelión, los delitos y las pruebas que maneja en la acusación contra el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras y el exconseller de Interior Joaquim Forn. Del primero aseguró que fue “el motor principal de la rebelión”, mientras que considera que Forn se sirvió de los Mossos d´Esquadra para garantizar la celebración del referéndum del 1-O.

Según el ministerio público, Junqueras fue el principal artífice de la rebelión y “quien ha venido empujando desde hace mucho tiempo para que esta situación se produjera”. Recordó que el número dos de la Generalitat “fue advertido por el Tribunal Constitucional hasta en ocho ocasiones”, y que sus “dos principales cargos políticos, Jové y Salvadó, eran encargados de toda la infraestructura del referéndum y creación de las estructuras de Estado”.

El relato de la Fiscalía sitúa a Junqueras como miembro del “sanedrín” o “estado mayor” del ‘procés’ junto al “procesado rebelde” y expresidente del Gobierno catalán huido en Bélgica Carles Puigdemont.

Zaragoza destacó que en las reuniones de esa cúpula política con los jefes de los Mossos d’Esquadra fueron advertidos de que “debían desconvocar el referéndum” ante la “altísima probabilidad de que se produjesen incidentes violentos”. Pese a ello, Junqueras “trasladó a la ciudadanía la imagen de que el referéndum era legal y había que votar”.

En relación con la acusación contra Joaquim Forn, el fiscal Zaragoza explicó que como conseller de Interior recibió cinco avisos del TC en tres meses y pese a ello afirmó: “Nosotros hemos hecho un plan para garantizar que los ciudadanos puedan votar”.

Para que ese plan fuera efectivo, defendió el fiscal, era imprescindible el concurso de los Mossos, de los que él era el principal responsable político. “Forn fue informado siempre, tuvo el control de los Mossos en todo momento, y eso fue lo que hizo el señor Trapero (exmayor de los Mossos procesado por sedición por estos hechos en la Audiencia Nacional), mantenerle informado en todo momento para que fuera así”, dijo.

Según Zaragoza, “todo el diseño de los Mossos para el 1-O fue un montaje” en el que la trampa consistió en sustituir la parte dispositiva del auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (que obligaba a impedir el referéndum) por seis palabras de los argumentos jurídicos: `preservar la normal convivencia ciudadana´”, lo que permitió a los secesionistas establecer unas pautas de actuación de los Mossos “que impedían el cierre de los centros”.

De hecho, relató, en 70 de los 109 centros en los que actuaron los Mossos el cierre se produjo por la tarde, cuando ya se había votado y recontado los votos. Además, añadió, los Mossos no ayudaron a desalojar los centros de votación y “no hubo ningún herido ni lesionado ni contusionado en los Mossos”, al contrario de lo que ocurrió entre los miembros de la Policía y la Guardia Civil.

Zaragoza concluyó su alegato con una petición a los acusados: “Yo no les pido que renuncien a sus ideales, tienen todo el derecho, esto es una democracia, lo que no pueden hacer es imponerlos por medios ilegales y vías de hecho; sí les pido y exijo que respeten las leyes, la convivencia y los derechos de los demás”.