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Un gato se ha convertido en toda una celebridad en Bélgica después de que las autoridades se pregunten si debe ser sacrificado o por el contrario recluido en cuarentena.

La historia de ‘Lee’, el felino, comenzó en Perú, cuando Selena Ali, una estudiante de Amberes que se encontraba de prácticas en el país latinoamericano adoptó al animal y se vio obligada a regresar a Bélgica tras el brote de la pandemia. Ali decidió viajar junto al felino.

Tras aterrizar en Europa, el gato fue retenido después de que efectivos de la Agencia Federal para la Seguridad en la Cadena Alimentaria belga (AFSCA) pidieran que fuera sacrificado al carecer de certificados de vacunación y ser un posible portador de la rabia.

La dueña se negó a que el animal fuera ejecutado y la AFSCA llevó el asunto a los tribunales. El próximo 29 de mayo se celebrará la vista.

Mientras que el ministro federal en Bienestar Animal, Denis Ducarme, aboga por cumplir la decisión de la agencia responsable, el titular de la región de Flandes, Ben Weyts, cree que habría que buscar otras soluciones. Ducarme, escribió una carta a su homólogo flamenco apoyando la posición de laAFSCA y subrayando que la eutanasia “es la única opción posible”.

Ducarme subrayó que la rabia, enfermedad transmitida por un virus y que provoca 55 000 muertos al año en el mundo, fue erradicada en Bélgica en 2001 mientras que Perú es un país “de alto riesgo”.

Según el ministro federal, el retorno del gato a su país de origen no es posible, y en Bélgica no hay ningún centro de cuarentena para perros y gatos, por lo que no queda otra opción que sacrificar al gato. Por el contrario, para el titular de Flandes la eutanasia no solo no es necesaria, sino que es “ilegal”.

Por su parte, Weyts argumenta que la legislación europea establece que en situaciones como esta el animal debería ser enviado a su lugar de origen y que “si no fuera posible, como es el caso, debería ser puesto en cuarentena”. “Solo si estas opciones no son posibles se debe proceder a la eutanasia”, defiende.

Las redes sociales se han volcado con el asunto en las últimas semanas para tratar de salvar al gato y la sociedad protectora de animales GAIA ha iniciado una campaña en defensa del animal.