domingo, 9 agosto 2020 22:57

Atropello de animales, un accidente más común de lo que crees

A veces no es un tercer coche, un árbol o el exceso de velocidad al volante, sino un animal que se cruza en nuestro camino y ocasiona un accidente. Al menos así sucede en el 57 % de los casos, según se desprende del análisis realizado por un conocido comparador de seguros de coche. Así, un total de 58 personas han fallecido y 200 han resultado heridas de gravedad a causa de estos letales tropiezos en los últimos años.

Puestos a nombrar provincias donde la fauna campa más a sus anchas, parece que son Soria, Burgos o Guadalajara las zonas más ‘salvajes’. Aunque es cierto que no siempre se trata de ejemplares que viven en libertad, como corzos o jabalíes, sino también de perros perdidos o abandonados que merodean alrededor de las vías.

Tampoco podemos pasar por alto que el confinamiento ha propiciado que los animales se vuelvan más osados y se acerquen a los núcleos de población.

Lo cierto es que, según los datos de la Sociedad para la Conservación de los Vertebrados (SCV), más de 30 millones de animales mueren cada año en las carreteras españolas. Sin embargo, no todos ellos tienen la capacidad de causar un accidente grave, pues en esta cifra se incluyen diferentes tipos de especies en los que –en ocasiones– ni reparamos como es el caso de aves o reptiles como serpientes o ranas.

Las resultados han sido fruto de 30 años de investigación y, por lo tanto, ofrece un análisis bastante fidedigno de lo que ocurre en nuestras vías. Pero ¿por qué sucede esto? Pues además por una evidente invasión de sus hábitats, la asociación conservacionista apunta a los siguientes motivos: “Los animales realizan migraciones periódicas en busca de nuevos hábitats donde alimentarse y reproducirse –es el caso de sapos, ranas o camaleones–; o también, porque encuentran en los márgenes de las carreteras su alimento, como son otros animales atropellados”.

¿Qué medidas se están tomando para evitar estos peligrosos cruces?

Ante tal volumen de accidentes en los que los animales están implicados parece claro que se debe actuar para tratar de atajar el problema que supone un peligro tanto para las propias especies como para los usuarios de estas vías

En este sentido, se está apostando por unos elementos reflectantes a ambos lados de la carretera en los que incide la luz de los faros de los vehículos. Esta señales proyectan una luz roja hacia el interior del campo que alarma a los animales de tal manera que les disuade de penetrar en la carretera y los hace huir en dirección a la maleza y las zonas seguras del bosque o la montaña. Esto se debe a que la fauna identifica la luz como un posible depredador y trata de buscar refugio.

También en la carretera que discurre entre Almazán y Soria, uno de los puntos más problemáticos, se ha optado por una novedosa solución compuesta por unas bolas de poliespuma que son inyectadas periódicamente con una sustancia que desprende un olor que supone una mezcla de oso, lobo y hombre. Este peculiar mestizaje de aromas asusta a los animales y los mantiene a raya.

Al conducir, toma nota de estos consejos

En cualquier caso, son medidas que requieren que las reforcemos con ciertas pautas. En este sentido, la DGT propone la siguientes recomendaciones para una conducción más segura en áreas con gran presencia de animales:

  • Reducir la velocidad hasta el mínimo permitido.
  • Hacer sonar el claxon a una distancia prudencial, aunque levemente para que no se asuste y actúe de manera inesperada. También puedes realizar sutiles cambios de luces para alertar a los posibles ejemplares de las inmediaciones.
  • Evitar las maniobras bruscas al intentar evitar el atropello.
  • Si es posible, retira los animales atropellados del asfalto, pero nunca con las manos, emplea guantes. Es recomendable que avises de su presencia a las autoridades.

Sin duda, conviene seguir trabajando para tratar de reducir la siniestralidad por este motivo tanto por la seguridad de los pasajeros de los vehículos como por la propia pervivencia de los ejemplares que componen nuestros ecosistemas.

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