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Quien no conozca Wolfenstein es porque no quiere, porque el argumento de su mundo distópico es bastante peculiar y llama la atención a cualquiera que lo lea. Alemania ha ganado la Segunda Guerra Mundial y Hitler domina el Mundo a su antojo. Durante las distintas entregas de la saga hemos visto como su protagonista, B.J. Blazkowicz, un antiguo soldado aliado, ha ido luchando a lo largo de los años contra el malvado ejército. En este Youngblood MachineGames y Arkane Studios nos ponen en la piel de las hijas del mítico protagonista y lo jugamos gracias a Bethesda que es quien se ha encargado de traerlo hasta nuestras consolas.

Si en la anterior entrega nuestro héroe acababa con el mismísimo Adolf Hitler y liberaba Estados Unidos de las garras Nazis en los años 60, ahora nos ponemos en los 80. Las hijas de Blazkowicz están recién salidas del nido y listas para ir en busca de su padre, que ha desaparecido en la ocupada París, pero no el París que estamos acostumbrados a ver, si no, como viene siendo habitual en la distopía que muestra el juego, un Neo-París reformado a base de tecnología y prácticamente irreconocible.

Por primera vez en la saga Wolfenstein, este Youngblood es cooperativo, así que tendremos la oportunidad de jugar tanto con la IA como con un amigo o un desconocido a través de internet. Hay varias ediciones del juego a la venta, la normal tiene un precio de unos 30 euros y nos permite jugar con distinta gente que también tenga el juego, pero las ediciones más caras incorporan el Buddy Pass, un complemento que nos permite invitar a cualquier amigo a jugar con nosotros sin que tenga que adquirir el juego. Con bajarse la prueba gratuita y que nosotros le invitemos, podremos jugar con él. A cambio, nuestro amigo no podrá ganar logros y alguna desventaja más, pero que a nuestro parecer es irrelevante, ya que se puede jugar a un juego completamente nuevo y divertido a través de un amigo sin gastar dinero.

En cuanto al juego continúa la línea que nos dejaba Wolfenstein 2 pero se incorporan algunas novedades. Youngblood sigue siendo un shooter con toques roleros. Pegar tiros y matar nazis sigue estando a gran altura y lo convierte en un juego altamente divertido y adictivo. El componente cooperativo tiene gran importancia, sobretodo en los niveles de dificultad más altos. El juego está realizado para jugarlo con otra persona y realizar tácticas, artimañas y pegar tiros conjuntamente.

Las protagonistas, las gemelas, se diferencian tan solo en el peinado, una es rubia y la otra es morena. Podremos personalizarles el color del traje, el casco y las habilidades. Aquí es donde entra el toque de juego de rol. Iremos subiendo niveles a medida que vayamos matando enemigos. Estos niveles nos otorgarán puntos de habilidad que podremos gastar en inteligencia, músculo y poder. Así pues ahora según la habilidad y los puntos que cueste podremos aumentar la capacidad de vida y escudo, llevar dos armas en las manos o utilizar técnicas de poder como ocultación o aplastamiento.

También tendremos a nuestra disposición señales de motivación que son bonus que otorgan recarga de escudo, de vida, mejora de armas temporal o incluso invencibilidad. Solo podremos elegir una a la vez y realmente las podremos desbloquear con monedas. Estas monedas las vamos recogiendo por el escenario así como diversos objetos coleccionables tales como documentos, ilustraciones, disquetes, gafas 3d, portadas de cintas de vídeo o incluso casetes encriptados que una vez metidos en la máquina correspondiente, nos darán acceso a códigos para abrir ciertas puertas con bonus y distintas mejoras.

Otro de los puntos personalizables son las armas. Todas las distintas armas que vayamos recogiendo por el escenario se suman a nuestro arsenal y se pueden modificar añadiéndoles mejoras tales como miras, armazones, cargadores, cañones, culatas e incluso diseños.

Las misiones son variadas y podemos realizarlas a nuestro gusto. Eso sí, hay ciertas misiones de gran nivel que no conviene hacer si no estamos en el mínimo requerido ya que hay enemigos bastante complicados de alto rango que nos harán papilla sin siquiera darnos cuenta.

Las armas tienen distintas funciones anti escudos y hay enemigos con dichos escudos, ya sea de rayitas o de cuadritos. Según el escudo tendremos que utilizar un arma u otra para hacerles daño, ya que disparar con un arma que no está hecha para la protección correcta si, quitará vida, pero nos costará más y perderemos un tiempo preciso para derribar a más enemigos. La cantidad de nazis es bastante alta y los tiroteos serán divertidos pero eso sí, hay que estar en comunicación en todo momento con nuestro compañero en caso de jugar con alguien para ir por lugares diferentes y así acabar más fácilmente con los obstáculos. Si jugamos solos una IA se encargará del personaje en cuestión y tan solo nos seguirá y nos ayudará, por eso recomendamos encarecidamente jugar con alguien.

Otro de los puntos a comentar son las vidas. Ahora tenemos vidas compartidas con nuestro compañero, es decir, tenemos 3 vidas y si nos matan a uno de los dos, ambos perderemos una vida. Esto se evita levantando al compañero antes de que se desangre. En caso de morir ambos, tendremos que comenzar el escenario de nuevo ya que no existen puntos de control. El mapa de París es bastante amplio y nos moveremos por él en metro, en caso de cambiar de zona, si que se guarda la partida, pero dentro del propio escenario no hay checkpoints. Hay que andar con mil ojos.

Gráficamente, Wolfenstein Youngblood es espectacular y todo se nota que está realizado con mimo, tanto las protagonistas como cada enemigo. El escenario tiene muchos detalles y son bastante amplios y dan para múltiples posibilidades de afrontar cada situación. No hemos notado caídas de frames ni siquiera rodeados de enemigos y con explosiones en pantalla. De igual manera hemos podido jugar tanto con amigos con el Buddy Pass como a través de Matchmaking en partidas organizadas por nosotros y también por otros jugadores sin lag. Todo fluido como la seda.

En cuanto al sonido, la BSO ambienta muy bien los años 80 emulando el sonido de aquella época pero con grupos alemanes. El juego, como suele ser habitual con Bethesda, viene doblado y traducido perfectamente al español con un trabajo exquisito.

Wolfenstein: Youngblood es, sin miedo a equivocarnos, el juego ideal para cooperativo en lo que va de año. Es frenético, divertido, con muchas posibilidades y con una buena historia, aunque conviene saber de dónde viene todo para no perdernos con ciertos personajes. El modo cooperativo es sin lugar a dudas un gran aliciente y está muy bien implementado en un juego que de siempre ha sido para un solo jugador. Tanto MachineGames como Arkane han hecho un trabajo excelente y Bethesda se corona al traernos esta obra de arte que, a su precio reducido, merece estar en la estantería de cualquier jugador. Un shooter muy divertido y recomendable.