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Aceite de oliva o girasol: cuál debes usar en cada caso

Cuando pensamos en los alimentos más representativos de la dieta española el aceite está, sin dudarlo, entre uno de los más importantes y valorados. El ‘oro líquido’ es fundamental para aportar la grasa (saludable) que necesita el organismo, pero hay que tener cuidado en escoger bien el aceite adecuado. Siempre nos han dicho que el de oliva es el mejor para todo esto, el pilar fundamental de la dieta mediterránea. Pero… ¿es así del todo? ¿El de girasol no puede cumplir con algunas de las funciones que se le solicitan al que procede de los olivos?

En España tenemos además la suerte de tener uno de los mejores aceites del mundo, algo que se demuestra en los diferentes concursos y catas que se celebran en todo el planeta. Hoy te contamos en QUÉ! cómo has de consumir el aceite, y qué beneficios tiene el de oliva o el de girasol según para qué lo quieras.

Los beneficios del aceite son numerosos.

MANERAS DE CONSUMIR EL ACEITE

De entre todas las variedades del aceite de oliva siempre se recomienda la toma del virgen o del virgen extra. Este aceite refinado y virgen resiste muy bien las altas temperaturas, y tiene un punto de fusión o humeo que se sitúa en los aproximadamente 210 grados. Es por ello que se trata uno de los aceites más recomendables para someter a cocción, todo ello sin que se alteren sus grasas. Esto da lugar a los ácidos grasos trans.

El virgen extra, sin embargo, es mucho mejor para tomarlo en crudo. No hay nada más sano y apetitivo para desayunar que una buena rebanada de pan integral con su buen aceitito por encima. Según el gusto puede untarse la tostada con un ajo o con tomate. En definitiva, siempre es mejor para condimentar o aliñar en ensaladas, en crudo.

No hay placer culinario más sencillo y sabroso que el de una rebanada con aceite.

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