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La presidenta de RedOtri y vicerrectora de Innovación y Transferencia de la Universidad de Zaragoza, Pilar Zaragoza, ha sido una de las invitadas al acto de celebración del 30 aniversario de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad de La Laguna, celebrado en el Paraninfo. En su opinión, “es importante que las universidades comprendan que hay que hacer políticas de transferencia de resultados y de profesionalización de su plantilla de técnicos”.

La ceremonia estuvo presentada por la actual directora de la OTRI de la Universidad de La Laguna, Raquel Marín, y fue abierta por la rectora de la institución académica, Rosa Aguilar Chinea, quien resaltó la importancia de la trasferencia de conocimiento como “una de las misiones que más relevancia social posee la universidad y sobre la que se ha enfatizado mucho en los últimos años”. Reflexionó que no siempre se ha tenido esa conciencia y, de hecho, aún hoy existen ciertas reticencias por parte de algunos investigadores a la hora de patentar o trasferir sus hallazgos al tejido empresarial.

Sobre la OTRI de la Universidad de La Laguna, reconoció que tuvo inicios difíciles y momentos de gran precariedad, Afortunadamente, en la actualidad goza de buena salud y cuenta con la mayor dotación de medios y personal que ha tenido jamás en su historia, tras el impulso que le dio el anterior equipo de gobierno y que piensa mantener el actual, con vistas a la estabilización de sus técnicos.

La ceremonia continuó con un video promocional en el cual se resumió en pocos minutos la actividad de las cuatro áreas en las que se divide actualmente la OTRI para transferir conocimiento a entorno socioeconómico y, así, producir un retorno social de la inversión pública recibida: proyectos, protección, valorización y desarrollo de empresas spin-off.

Intervenciones

Tras el audiovisual, Pilar Zaragoza fue la primera ponente en participar, realizando una panorámica histórica del origen de las OTRI a finales de los años 80, con el I Plan Nacional de I+D 1988-1991 como marco legislativo de referencia. Relató cómo poco a poco estas oficinas han ido asumiendo cada vez más funciones: inicialmente se centraban en la contratación de investigación con empresas, pero en 1990 aparece el concepto de la valorización y también la promoción y gestión de la participación en los proyectos europeos. La creación de empresas se añade en 2002, tanto spin-off como star-up, y en 2009 también se relaciona a las OTRI con la internacionalización de las universidades a través de los campus de excelencia.

Zaragoza señaló que, aunque siempre se habla de la trasferencia como de la “tercera misión” de la universidad, ella es de quienes opinan que debería ser considerada la primera, puesto que es la manera como las instituciones pueden localizar mejor las áreas en las que en necesario investigar e impartir docencia. “La trasferencia aporta un valor económico y también social. Las OTRIS han evolucionado mucho y se han convertido en una fuente de ingresos, por lo que deberíamos considerarlas estratégicas”.

En su opinión, dado que son instrumentos para crear empresas tecnológicas, son una pieza clave para crear un modelo de sociedad cada vez más basado en el conocimiento. Por ello, consideró que es necesario contar con personal técnico cualificado, profesionalizado y estable que vaya de la mano del personal investigador: “Hemos metido en el ADN de las universidades la trasferencia, pero todavía queda mucho por hacer”.

El técnico de la OTRI del Instituto de Salud Carlos III Domingo Represa fue el segundo en participar, con una ponencia en la que recordó los duros inicios de estas unidades en España, un periplo que él ha vivido durante tres décadas, primero como becario hasta llegar a su posición actual.

Relató cómo desde el I Plan Nacional se trató de impulsar estas oficinas, que tuvieron que aprender de la nada y recurrir a los pocos medios que tenían: era una época sin correo electrónico en la que las bases de datos con información sobre recursos de investigación todavía se distribuían en disquetes. En su opinión, la trasferencia es una actividad que “aporta riqueza y bienestar” a la sociedad, pero debe considerarse como un proceso a medio y largo plazo. “El problema es que la política moderna quiere resultados inmediatos”.

El ponente final fue el subdirector de la OTRI de la Universidad de Granada Juan Orellana, quien relató el caso de éxito de su oficina. “Se han creado más de 100 empresas en mi universidad, ahora están en torno a 3 o 4 al año. No podemos crear más, pero Granada es pequeña, así que haber contribuido a crear 500 puestos de trabajo es algo de lo que nos sentimos orgullosos”.

Explico que la oficina posee una estructura sólida y que, tras algunos años en los que solamente han podido recurrir a fondos propios de la universidad, a partir de 2020 va a entrar de nuevo financiación externa, lo cual les permitirá acometer más actividades. Orellana señaló que ponen mucho énfasis en ofrecer cursos de formación sobre trasferencia ya desde los títulos de grado y en los másteres oficiales, con la idea de ir fomentando una cultura cuyos resultados se aprecien al largo plazo.