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La empresa municipal de limpieza recoge en el último mes 25 toneladas más de residuos de plástico que en marzo de 2019. Por el contrario, los desechos de fracción resto y de papel y cartón descienden, coincidiendo con la paralización de la actividad económica

El servicio municipal de limpieza del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha recogido un total de 206,32 toneladas de envases durante el pasado mes de marzo, lo que supone un aumento del 13,4 % con respecto a los residuos de plástico registrados en el mismo periodo de 2019, en el que se contabilizaron 181,86 toneladas.

Este repunte coincide con un incremento generalizado del consumo doméstico como consecuencia del confinamiento decretado por el Estado el pasado 14 de marzo para contribuir a frenar la expansión del COVID19, y evidencia una mayor concienciación por parte de la ciudadanía a la hora  de separar adecuadamente los residuos para favorecer su reutilización.

Por el contrario, el número de desechos depositados en los contenedores de fracción resto ha caído en un 8,2%, como consecuencia del cese de la actividad económica de buena parte de las empresas, en especial de los negocios de hostelería y comercio.  Así, entre el 1 y el 31 de marzo, se recogieron 6.185,66 toneladas de residuos de fracción resto, es decir, 557 toneladas menos que en el mismo periodo de 2019.

También descendió el volumen de residuos de papel y cartón en un 29%, pasando de las 297,18 toneladas en marzo del año pasado a recoger 210,80 toneladas este año.

Desde el Ayuntamiento se recuerda que el servicio de limpieza municipal forma parte de las actividades esenciales que continúa prestándose y, en este sentido, agradece el esfuerzo que los 400 trabajadores de la empresa responsable, Valoriza Medioambiente, están realizando para cumplir con sus labores ordinarias de recogida de residuos y limpieza, y desarrollar, al mismo tiempo, un servicio especial de desinfección e higienización en todo el municipio.

La empresa ha diseñado y aplicado un protocolo de actuación específico en el que se detalla a los trabajadores qué hábitos y medidas deben adoptar para evitar el riesgo de contagio.

Además, los cerca de una treintena de empleados que trabajan en las labores de desinfección cuentan con un equipamiento de seguridad que incluye gafas de protección panorámica, un mono desechable que cubre la casi totalidad de su cuerpo, una mascarilla con filtro para gases y vapores A1P2, unos guantes de látex nitrilo y calzado de seguridad.