Ana Peleteiro ha contado el dolor más difícil de su familia: lo que le dicen a las hijas de su marido cuando ella no está delante.
La frase que lo complica todo
La atleta lo ha explicado en Diez Minutos sin rodeos, describiendo una situación que ella misma califica de 'muy complicada y dolorosa'. Lleva más de cinco años de relación con Benjamín Compaoré, también atleta, y en ese tiempo se ha convertido en lo que ella llama su familia.
Él ya era padre de tres niñas cuando empezaron; con Ana tiene además una bebé. Las tres mayores viven con su madre, en Francia, y ese es el eje de todo el relato.
Ahí empieza el problema. 'Yo solo tengo contacto con ellos cuando están conmigo en casa', cuenta. 'Cuando están en la otra casa no me dejan tener contacto con ellos. Por eso crear un vínculo es muy difícil, y más lo es cuando desde la otra parte se les dice que soy algo malo'. Traducido a lenguaje de patio de colegio: en la otra casa se habla mal de ella.
El calendario tampoco ayuda. En Francia el curso funciona de otra manera: cada siete semanas, quince días de vacaciones. Es en esos huecos cuando Ana y Benjamín van a recogerlas para que las pasen con ellos. Entre medias, silencio, y entre medias también, según la propia atleta, peleas entre su marido y su ex.
Crear un vínculo con tres niñas a las que solo puedes querer a ratos es la asignatura más difícil de cualquier familia reconstituida.
Sobre el cariño no hay duda en sus palabras: 'Son parte de mi familia, las adoro y cada vez que estamos juntos es lo mejor que nos puede pasar'. Añade que lo importante es 'tener una familia unida' y que eso es justo lo que le inculcan a las niñas. Lo dice alguien a quien la parte de enfrente le ha puesto el terreno cuesta arriba.
El poema que le ha devuelto el aire
El último respiro llegó de la forma más inesperada. Después de unos días 'tranquilos y en paz', se despertaron con dos poemas de amor a los pies de la cama. Eran de la número dos, que había dejado una carta para su padre y otra para ella sin que nadie la oyera entrar en la habitación. 'Me emocioné un montón', reconoce.
De ahí saca la moraleja que repite en casa: 'El tiempo pone a cada persona en su lugar y cada pieza en su sitio. Ya le pasó con la mayor, que ahora vive con ellos. Aunque toque pelearse cada dos por tres, un papel doblado a los pies de una cama le llena el corazón. Cosas que pasan.
El limbo de las familias reconstituidas
Conviene un poco de contexto, porque esto va más allá del salseo. En España el padrastro no tiene un estatus legal propio: ni derecho de visita, ni voz formal en las decisiones que afectan a las niñas, ni manera de reclamar nada si un día la pareja se rompe. Lo que hay es buena voluntad, y la buena voluntad depende de quién te abra la puerta. Cuando esa puerta se cierra, solo queda lo construido antes.
Peleteiro, conocida sobre todo por su carrera en el triple salto, lleva años usando las redes para contar lo que no sale en la pista, y eso le ha dado algo que casi nadie tiene: altavoz. La conversación sobre el papel del padrastro y de la madrastra vuelve a estar encima de la mesa, aunque sea a base de titulares y no de leyes.
Mi lectura: el relato es más útil que el cotilleo que genera. Aquí no hay beef entre creadores ni pulla de por medio, hay una mujer contando que quiere a tres niñas a las que solo ve a ratos y que, cuando están, intenta que no se note el ruido de fuera. El tiempo dirá el resto, que es exactamente lo que ella defiende. De momento, la mejor prueba está en un papel doblado a los pies de una cama.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Ana Peleteiro, su marido Benjamín Compaoré y las tres hijas que él tuvo antes.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Solo tiene contacto con ellas en su casa y, fuera, le cuentan que Ana es 'algo malo'.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque el final feliz lo firma una niña con dos poemas y una letra diminuta.



