Los 9 alimentos cotidianos de las Zonas Azules que frenan la inflamación del cuerpo y prolongan la vida

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Aceite de oliva virgen extra: el 'ibuprofeno' líquido que comparten Ikaria y Cerdeña

Acercamiento de aceitunas verdes frescas en un cuenco con una botella de aceite de oliva sobre una superficie texturizada.

Hay un gesto que comparten las cocinas de Icaria y de la Cerdeña interior: el chorro generoso de aceite de oliva virgen extra en crudo sobre la verdura, la legumbre o el pan. Ese aceite contiene oleocanthal, el compuesto fenólico que en 2005 describió en la revista Nature el equipo de Gary Beauchamp, del Monell Chemical Senses Center de Filadelfia. Beauchamp lo identificó casi por casualidad: al probar en Sicilia un aceite recién prensado notó un escozor en la garganta idéntico al del ibuprofeno líquido que había catado años antes en sus estudios sensoriales. La molécula resultó inhibir las mismas enzimas ciclooxigenasa (COX-1 y COX-2) que el fármaco, con una potencia equiparable a concentraciones equivalentes.

De ahí el apodo de “ibuprofeno líquido”, aunque la equivalencia tiene truco: unos 50 gramos de aceite virgen extra con alto contenido en oleocanthal aportan una actividad antiinflamatoria de aproximadamente el 10% de la dosis de ibuprofeno de un adulto. La clave no es una dosis puntual, sino la exposición sostenida durante décadas. La concentración de oleocanthal varía entre unos 284 y 711 miligramos por kilo según variedad, fecha de cosecha y extracción, y se estima que las poblaciones mediterráneas que consumen 25-30 mililitros diarios ingieren entre 8,5 y 21,3 miligramos al día. El amargor y el picor que raspa el fondo de la garganta funcionan, de hecho, como un biomarcador casero: cuanto más pica, más oleocanthal contiene el aceite.

Ese consumo continuado es lo que ha llevado al virgen extra a las listas de longevidad. Icaria y Ogliastra —la zona azul sarda certificada por el demógrafo Michel Poulain— son dos de los territorios donde la adherencia a la dieta mediterránea clásica se ha medido más alta, con el aceite de oliva como grasa principal. El ensayo PREDIMED, con casi 7.500 participantes de alto riesgo cardiovascular, observó que una dieta mediterránea suplementada con 50 mililitros diarios de virgen extra reducía de forma significativa marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva y la interleucina-6, además de bajar la presión arterial. Revisiones recientes sobre las zonas azules atribuyen a los polifenoles del aceite —oleocanthal, oleaceína, hidroxitirosol y varios compuestos más— la capacidad de inhibir la vía NF-κB y frenar la inflamación crónica de bajo grado asociada al envejecimiento.

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