Christian Horner rompe el silencio: culpa a Mateschitz de su salida de Red Bull y aclara lo de Ferrari

El británico, de 52 años, desmiente el fichaje por Ferrari: 'Mis comentarios se sacaron de contexto'. Para volver a un muro de boxes exige tener acciones del equipo, algo que Maranello nunca le daría.

Christian Horner ha tardado más de un año en romper el silencio, y lo ha hecho para señalar a la muerte de Mateschitz como origen de su salida de Red Bull. En una entrevista con The Guardian, el exjefe del equipo austriaco aclara de una vez el runrún de Ferrari y pone precio a su regreso al paddock: acciones, o no hay trato.

Qué ha dicho Horner (y por qué Fred Vasseur puede respirar tranquilo)

Vamos por partes, porque el británico ha soltado de golpe las dos cosas que medio paddock esperaba desde hace meses. La primera: que no se va a Maranello. La segunda: si vuelve a la F1, vuelve mandando.

El nombre de Horner llevaba meses calentando los mentideros italianos. Él mismo llamó 'el trabajo soñado' a Ferrari y, desde entonces, cada vez que un jefe de equipo ponía cara de circunstancias en televisión, medio internet le pintaba de rojo. Ahora lo desactiva: 'Fred Vasseur es un tipo con experiencia. Ha hecho un trabajo decente. Pero yo, más que nadie, sé lo que es la presión de dirigir un equipo'. Y remata: 'Mis comentarios se sacaron de contexto'.

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Sobre la Scuderia no tiene una mala palabra. 'Ferrari es la marca más grande de la F1, es el equipo más histórico', reconoce. Pero ahí aparece el detalle que se les escapa a los entrenadores de sofá: Maranello no reparte acciones entre sus jefes de equipo. 'He acumulado un capital fenomenal para mirar mi siguiente movimiento. Sería con una propiedad adjunta, y Ferrari no va a vender acciones'.

Acciones o nada.

Horner no busca trabajo: busca una silla con acciones debajo. Y ese asiento, en la F1 de hoy, casi no existe.

La herida de Mateschitz y el precio real de su regreso

El segundo bloque es el más incómodo. Horner señala a la muerte de Dietrich Mateschitz como el motivo del final de su etapa, un adiós que describe como doloroso y sin explicación de verdad. Después de dos décadas convertidas en una máquina de ganar, se fue por la puerta de atrás.

Y de ahí sale su condición más firme: no quiere volver a rendir cuentas ante un consejo de administración. Estoy encantado de estar fuera del deporte y ver qué oportunidades aparecen en los próximos meses o años', cuenta. 'No es un requisito volver. Solo volvería por la oportunidad adecuada, con gente afín que quiera ganar. Nunca volvería solo para participar'.

Traducido al idioma del paddock: la lista de candidatos es diminuta. O un equipo privado le vende un trozo grande del garaje, o un consorcio con dinero le entrega las llaves. Nada más.

Prisa tampoco tiene. El propio Horner repasa su palmarés: 124 victorias en Grandes Premios y ocho títulos de pilotos, además de seis coronas de constructores. El fin de semana de carrera, lo pasó en el West End, viendo Hamilton con su hija por su decimotercer cumpleaños. Y si nunca vuelve: 'Podría ser en un circuito, o podría ser sentado en un tractor'.

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Wolff, Brown y una F1 sin pique: por qué esto importa más de lo que parece

A Horner le preguntaron por Toto Wolff, que hace meses dijo que había 'roto demasiados cristales' para volver al paddock. Su respuesta fue una sonrisa y un recordatorio: el austriaco también vaticinó que el motor propio de Red Bull sería 'un desastre', justo antes de que Verstappen lo llevara a lo más alto en Baréin y en Singapur.

Después llegó el dardo a Zak Brown, al que ve 'comprometido' porque su McLaren usa el motor de Wolff y no puede levantar la voz. Y la reflexión de fondo: 'Todo deporte necesita rivalidad, como Ferguson y Wenger, o Mourinho y Guardiola. Eso permea y polariza'.

Ahí está la explicación de su frustración. Horner es producto de una F1 que se vendía sola con dos jefes de equipo lanzándose los trastos, y el deporte de hoy le parece más plano. Para la mayoría de los jefes de equipo, un regreso suyo solo tendría sentido como socio del equipo. Ese modelo ya existe: Toto Wolff dirige Mercedes y además tiene parte de la escudería. Uno se sentó en la mesa cuando había sitio.

Mientras eso llega, su nombre seguirá apareciendo en cada hueco que se abra. En Maranello, Vasseur respira algo más tranquilo, aunque sabe cómo funciona esto: un mal arranque de temporada y los rumores vuelven con más fuerza.

Horner la deja en el aire y se vuelve a su butaca del West End. Cosas que pasan.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: Horner rompe su silencio, niega el fichaje por Ferrari y condiciona su regreso a tener acciones de un equipo.
  • 🔥 Por qué arde: Señala a la muerte de Mateschitz como causa de su salida y responde a Wolff y a Brown.
  • 📲 Lo que viene: Espera una oferta con propiedad incluida mientras Ferrari y Vasseur siguen bajo el foco.