Pocos nombres han quedado tan a la sombra de un genio como el de Nicole Florensa. Dibujante, grabadora y fotógrafa, esta artista nacida en París en 1926 regresa ahora al primer plano gracias al centenario de su nacimiento.
La conmemoración la impulsa la Fundació Apel·les Fenosa, la institución que ella misma ayudó a sostener y que hoy es el centro neurálgico de los actos. Nicole Florensa fue mucho más que la mujer de un escultor célebre, y este ciclo de actividades, en marcha desde mayo, quiere demostrarlo con obras, documentos, y testimonios.
Quién fue Nicole Florensa, más allá de Apel·les Fenosa
Nicole Damotte, de apellido de soltera, nació en París en 1926 y murió en la misma ciudad el 13 de noviembre de 2012. Su vida cambió al conocer a Apel·les Fenosa, un escultor catalán exiliado más de veinte años mayor que ella, con quien compartió taller, casa y una manera de vivir ajena a las prisas del siglo.
El poeta Paul Éluard le dedicó un ejemplar de À Pablo Picasso, el mismo libro que Fenosa utilizó para conquistarla cuando apenas se conocían. Se casaron, y Coco Chanel le hizo el vestido de boda; ella lo regaló años después a un familiar y no quiso volver a saber nada de aquel mundo. La escritora Mercè Rodoreda le cosió una blusa blanca y la propuso como reina de los Jocs Florals de 1948.
Su primera vocación fue la escultura, pero el también escultor Josep Granyer le hizo ver que iba por un camino equivocado. Renunció a la escultura para centrarse en el grabado, y en esa técnica, en la acuarela y en la fotografía construyó un lenguaje propio, más íntimo y más libre.
Para mejorar el dibujo, su marido le propuso un ejercicio sencillo: dibujar una y otra vez su mano izquierda. De ahí salió una de las frases que mejor la retratan. «Dibujar es aprender a mirar», escribió. Y esa mirada es la que hoy se reivindica.
Hay artistas que la historia guardó al margen de otra biografía. La suya, sin embargo, sostiene un relato propio.
Al empezar a exponer decidió firmar como Nicole Florensa, tomando el segundo apellido del escultor. Fue una decisión propia de su tiempo, pero hoy se lee también como un gesto de identidad dentro de una pareja en la que ella nunca fue solo acompañante.
Qué se puede ver en el centenario de Nicole Florensa
El acto central es la exposición Hors du temps. Nicole, comisariada por Nekane Aramburu. La muestra reúne obra de la propia Florensa junto a piezas y documentos de los creadores e intelectuales que formaron su constelación, entre París y El Vendrell.

La comisaria la ha concebido como una exposición evolutiva, que se amplía y se relee con el tiempo, para recuperar a la artista desde el presente. El Vendrell acoge el centro neurálgico del centenario: el Portal del Pardo, una casa palacio del siglo XVI que la pareja adquirió a finales de los cincuenta y que hoy es la sede de la fundación.
Hay más de lo que parece. Grabados y dibujos muestran su dominio de la línea; las acuarelas tienen una luz suave, y las fotografías funcionan como un cuaderno de vida. Conviene fijarse en los pequeños formatos. Ahí está su mejor pulso.
Por qué su nombre merece un lugar propio en la historia del arte
Nicole Florensa pertenece a una generación de mujeres que trabajaron con enorme solidez y que durante décadas quedaron fuera del relato principal. El crítico Josep Miquel Garcia sitúa su figura junto a otras artistas recuperadas como Maruja Mallo, Aurèlia Muñoz, Fina Miralles, Mari Chordà, Eulàlia Grau o Mariaelena Roqué, nombres que el arte español lleva años poniendo en valor. El propio Garcia firma el volumen Nicole, donde recoge el relato que ella hizo de su vida.
Su caso tiene, además, una dimensión poco habitual. La directora de la fundación, Nekane Aramburu, la define como una precursora de la gestión cultural antes de que existiera la gestión cultural contemporánea. Puso orden en los archivos, documentó las tiradas en bronce del escultor, escribió el catálogo razonado de su obra gráfica y escultórica y lo donó todo a la institución.
Salvaguardar la obra de otro no es lo mismo que construir la propia, y esa es la clave de esta reivindicación. Florensa expuso en galerías de París y en 2008 sus grabados pudieron verse en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
También fue pionera en algo menos solemne: vestía siempre la misma ropa, de buena calidad, y rechazaba la cadena de consumo de la moda mucho antes de que se hablara de sostenibilidad.
Merece el viaje. La visita deja una sensación rara y valiosa: la de conocer por fin a alguien que siempre estuvo ahí.
Cómo y cuándo visitarla
La exposición Hors du temps. Nicole puede verse en el Museu Apel·les Fenosa, en El Vendrell (Tarragona), hasta el próximo 28 de febrero. Los actos del centenario arrancaron el pasado mayo y continúan durante los próximos meses con publicaciones y actividades paralelas.
Para horarios, entradas y programación completa, lo más práctico es consultar la web oficial del museo, que va actualizando el calendario del centenario. Conviene ir sin prisa.
Y si el viaje se hace con tiempo, reserva un rato para recorrer el Portal del Pardo. El lugar sigue embrujando.
Ficha técnica
- Título: Hors du temps. Nicole
- Autor o autora: Nicole Florensa (París, 1926-2012), junto a creadores de su entorno
- Qué puedes ver: Grabados, dibujos, acuarelas y fotografías de la artista, además de piezas y documentos de su círculo intelectual
- Recinto y ciudad: Museu Apel·les Fenosa, El Vendrell (Tarragona)



