3El factor que pesa más que la hora: tomarla con una comida que contenga grasa
De poco sirve afinar la hora exacta si la cápsula cae con el estómago vacío. La vitamina D es liposoluble y necesita la bilis y las micelas que se generan al digerir la grasa para disolverse y atravesar la pared del intestino. Los datos respaldan la idea: en un ensayo con 50 adultos mayores, la concentración máxima de vitamina D3 en plasma a las 12 horas fue un 32% mayor cuando el suplemento se tomaba con una comida que contenía grasa que cuando se ingería con una comida sin grasa. A las 10 y a las 14 horas las diferencias eran del 40% y del 25%, respectivamente. Es decir, el acompañamiento de la toma pesa más que el reloj.
Un trabajo previo ya había observado que el incremento de 25(OH)D era superior con un desayuno rico en grasa (25,6 g de lípidos) que con uno bajo en grasa (1,7 g). Y en un grupo de pacientes de la Cleveland Clinic que no subían niveles tomando la dosis con una comida ligera, el cambio a la comida principal —la más grasa del día— elevó la concentración sérica una media del 57%: de 30,5 a 47,2 ng/mL. El tipo de grasa también cuenta: los ácidos grasos monoinsaturados, como los del aceite de oliva, se asocian a mejor absorción, mientras que los poliinsaturados se vinculan a una peor. La letra pequeña: si el preparado ya viene solubilizado en una solución oleosa, la presencia de comida puede resultar indiferente.
