La Federación Noruega pide a la FIFA investigar a Infantino por el premio de la paz a Trump

La NFF lleva al Comité de Ética y al GACC tres frentes: la roja anulada a Balogun antes del partido contra Bélgica, el proyecto FFE y el premio de la paz a Trump. Klaveness exige que la FIFA se revise a sí misma sin pedir un veredicto cerrado.

Noruega pide formalmente a la FIFA que investigue a Infantino. Y no es una queja suelta: son dos solicitudes que apuntan directamente al corazón de la gobernanza del organismo.

Dos documentos, tres frentes y una pregunta incómoda

La Federación de Fútbol de Noruega (NFF) ha presentado ante la FIFA dos solicitudes formales para que se investiguen tres asuntos: la roja anulada a Folarin Balogun en el Mundial 2026, el proyecto de FIFA Forward Enterprise (FFE) y el premio de la paz concedido al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los documentos van dirigidos al Comité de Ética y al Comité de Gobernanza (GACC) de la FIFA. La NFF decidió presentarlos por unanimidad en una asamblea celebrada el pasado 7 de agosto, y lo enmarca dentro de "el largo trabajo de la NFF sobre la gobernanza y la neutralidad política en el fútbol internacional.

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En el documento, la NFF pide al Comité de Ética que investigue de forma independiente si las conductas del presidente de la FIFA Gianni Infantino y otros mandatarios rompieron el Código Ético de la FIFA. La segunda capa pregunta si las decisiones de la FIFA, su supervisión y sus controles internos funcionaron como se requiere.

La presidenta de la NFF, Lise Klaveness, lo resumió con una pregunta que incomoda: "¿fueron la influencia o la autoridad de la FIFA ejercidas de forma impropia?". Y dejó claro que no piden un veredicto cerrado: quieren que se establezcan los hechos, sin más. "Si se establecen fallos, la NFF espera que la FIFA asegure transparencia, responsabilidad y acción correctiva", añadió.

Los tres frentes: Balogun, el proyecto fantasma y el premio incómodo

El objetivo: que se aclaren tres cosas. La primera, si el premio de la paz de la FIFA a Trump fue consistente con la neutralidad política que el organismo dice defender. La segunda, si en el caso de Balogun, la intervención política afectó a la independencia del proceso disciplinario: le anularon la roja antes de su enfrentamiento contra Bélgica, un movimiento que dejó a medio fútbol rascándose la cabeza.

Una federación pequeña acaba de poner a la FIFA frente al espejo, y el espejo no le devuelve una imagen cómoda.

Y la tercera tiene nombre de sala de juntas: FIFA Forward Enterprise. El proyecto pretendía comercializar de forma externa los derechos de explotación de las competiciones de la FIFA, y la NFF quiere saber si nació sin consultar a los miembros del organismo. Klaveness tiró de manual: "El fútbol depende de la confianza en sus instituciones. Cuando surgen preguntas serias, deben ser examinadas de forma independiente y transparente". Ahí es nada.

La denuncia llega el mismo día en el que The New York Times y Le Monde publican unas investigaciones según las cuales la FIFA debió sancionar con la exclusión del Mundial a la República Democrática del Congo. El motivo: su jugador Lionel Mpasi era inelegible para participar al estar siendo investigado por problemas de nacionalidad y un posible fraude de pasaportes desde noviembre de 2025. Menudo día para pedir explicaciones.

Por qué esta denuncia incomoda tanto en Zúrich

Aquí viene lo bueno. No es la primera vez que la NFF se pone seria con la cúpula: la propia Federación enmarca estas solicitudes dentro de un trabajo largo sobre gobernanza y neutralidad política, así que esto no es un arrebato de un martes. Es una estrategia sostenida. Klaveness no busca titulares, busca precedentes.

El problema para Infantino es el momento. Que la petición caiga el mismo día en que dos cabeceras internacionales cuestionan la gestión del Mundial por el caso Mpasi dibuja un patrón incómodo.

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Y el patrón se repite: decisiones disciplinarias que se anulan, proyectos que se cocinan sin consultar y premios con criterios que nadie termina de explicar. Cuando tres frentes distintos se miran bajo la misma lupa, la pregunta deja de ser qué pasó en cada caso y pasa a ser qué falla en el sistema.

Quién gana y quién pierde aquí está bastante claro. La NFF gana autoridad moral por plantarse sin pedir una conclusión concreta: solo los hechos.

La FIFA tiene ante sí una papeleta fea: si el Comité de Ética abre diligencias, valida que hay algo que rascar; si las cierra sin más, la sensación de impunidad se instala. Ahora es pura calma tensa en Zúrich: los dos comités tienen la pelota y toca ver si el organismo se atreve a revisarse a sí mismo.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: La Federación Noruega pide a la FIFA investigar a Infantino por el premio de la paz a Trump, la roja anulada a Balogun y el proyecto FFE.
  • 🔥 Por qué arde: La denuncia cae el mismo día en que The New York Times y Le Monde cuestionan la gestión del Mundial por el caso Mpasi.
  • 📲 Lo que viene: Los comités de Ética y Gobernanza de la FIFA tienen la pelota y deben decidir si abren diligencias.