El Museo del Prado dedica una nueva sala a las esculturas de Cristina de Suecia

La pinacoteca remodela la sala 74 y reorganiza la Sala de las Musas para celebrar el 400 aniversario de la reina sueca. El conjunto, de carácter permanente, reúne diecisiete piezas clásicas que antes estaban repartidas por el museo.

El Museo del Prado rinde homenaje a Cristina de Suecia, la reina coleccionista que marcó la historia del arte europeo. Y lo hace con una de sus salas más queridas, la Sala de las Musas, que ahora comparte protagonismo con un nuevo espacio permanente dedicado a su colección escultórica.

La institución ha remodelado la sala 74 y ha reorganizado la rotonda para celebrar el 400 aniversario del nacimiento de Cristina de Suecia, que nació en Estocolmo en 1626. El resultado es un recorrido que reúne piezas clásicas que llevaban años repartidas por otras estancias del museo.

Qué puedes ver en la nueva sala del Prado sobre Cristina de Suecia

La sala 74 ha pasado de nueve piezas a diecisiete. El montaje incluye estanterías que evocan los antiguos gabinetes clásicos, y las paredes se han pintado de negro para que los mármoles luzcan con más fuerza. En el centro se ha instalado la célebre Ariadna dormida, un mármol del siglo XVII que en su día se identificó con Cleopatra, quizá por unir a dos reinas expatriadas.

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Alrededor de esa figura conviven dos cabezas de Atenea, la Venus del delfín, la Venus de la tortuga, los bustos de Antinoo y Aquiles, y El fauno del cabrito. También aparece un retrato de Cristina de Suecia pintado por Sébastien Bourdon, además de la ninfa Clitia, rescatada de los almacenes, y una cabeza colosal de príncipe que se creía que representaba a Alejandro Magno.

La Sala de las Musas reúne las ocho esculturas que compró la reina en 1670 para su palacio romano, y en ella cuelga un retrato ecuestre de Cristina de Suecia firmado también por Bourdon. Una de las novedades es que Talía, la musa de la comedia, se exhibe sobre el pedestal de madera y mármol que encargó la propia reina; los otros siete se conservan habitualmente en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

Por si fuera poco, durante tres meses puede verse dentro de una vitrina el Tratado de la Pintura de Leonardo da Vinci, un ejemplar publicado en París en 1651 que procede de la Biblioteca del Prado.

Hay homenajes que solo reordenan piezas y otros que devuelven a una mujer su lugar en la historia del arte. Este pertenece a los segundos.

Por qué Cristina de Suecia importa tanto en la historia del arte

Cristina de Suecia fue reina, pero también coleccionista, amante del teatro, la música y la ciencia, y una promotora incansable de las artes. Nacida en 1626 y fallecida en Roma en 1689, fue nombrada reina de Suecia en 1632, abdicó del trono en 1654 y ese mismo año se convirtió al catolicismo. Se instaló en Roma, donde transformó el Palacio Riario, hoy Palacio Corsini, en un auténtico Parnaso.

Gran amiga del escultor Gian Lorenzo Bernini, la soberana pasó a la historia como la 'Minerva del Norte', un apodo que resume su doble condición de gobernante y mecenas. Su ejemplo demuestra hasta qué punto el coleccionismo femenino moldeó las grandes pinacotecas europeas.

De Estocolmo a Madrid: el viaje de una colección excepcional

Pocas historias ilustran mejor cómo el gusto de una mujer puede cambiar el destino de un museo. Gran parte de de la colección de Cristina de Suecia fue adquirida en el siglo XVIII por Isabel de Farnesio, otra reina, y pasó así a las colecciones reales españolas.

Las dos tablas de Durero llegaron a España como regalo a Felipe IV. Sin ese cruce de reinas y de siglos, buena parte de estas obras maestras no estaría hoy en manos del Estado.

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La soberana sentía una pasión especial por la escultura de la Antigüedad, y el Prado conserva buenos ejemplos repartidos por varias salas. Manuel Arias, jefe de Colección de Escultura hasta 1700 del museo, explica que la reina estaba obsesionada con Alejandro Magno, hasta el punto de bautizarse Cristina Alejandra. También le fascinaba el mundo egipcio, presente en una escultura que representa a Semiramis, nombre con el que se conocía a la propia soberana.

El recorrido se completa con tres esculturas monumentales que se exhiben en la sala 47, junto a la puerta de Velázquez. Apolo, Júpiter Tonante y la Venus del pomo engrandecen el conjunto dedicado a Cristina de Suecia.

Cómo y cuándo visitar esta colección

La nueva sala 74 y la Sala de las Musas forman un espacio permanente en el Museo del Prado, en Madrid. La colección puede visitarse junto al resto de la pinacoteca, así que merece la pena reservar un buen rato para detenerse en cada pieza.

Para horarios, entradas y posibles cambios en el montaje, lo más fiable es consultar la web oficial del museo antes de la visita. La muestra se presentó con la asistencia del príncipe Daniel de Suecia, acompañado por el embajador sueco en España, Per-Arne Hjelmborn, y por Javier Solana y Miguel Falomir, presidente del Patronato y director del Prado.

Ficha técnica

  • Título: Sala de Cristina de Suecia (sala 74 y Sala de las Musas)
  • Autor o autora: Colección de Cristina de Suecia; retratos de Sébastien Bourdon
  • Qué puedes ver: Esculturas clásicas como la 'Ariadna dormida', las Venus, bustos y musas, y el 'Tratado de la Pintura' de Leonardo da Vinci
  • Recinto y ciudad: Museo del Prado, Madrid