Sedentarismo en el trabajo: 5 ejercicios sencillos para hacer sin salir del escritorio

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Sentadillas a la silla: el ejercicio que activa todo el tren inferior sin moverte del puesto

Dos mujeres haciendo sentadillas con ropa deportiva contra un fondo liso, enfatizando el fitness y un estilo de vida saludable.

Ninguno de los ejercicios de esta lista reproduce tan fielmente un gesto que ya haces decenas de veces al día. La sentadilla a la silla es la versión con carga del movimiento de sentarse y levantarse: caderas hacia atrás, rodillas flexionadas hasta rozar el asiento y empuje con los talones para volver de pie, con el pecho alto y las rodillas alineadas con los pies. En ese recorrido trabajan a la vez cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y musculatura del core, como resume la revisión de estudios que recoge Saber Vivir TV a partir de un trabajo de 2024 publicado en el Journal of Sports Physical Therapy. La silla funciona como guía y como red de seguridad: quien no entrena nunca, quien teme caerse o quien arrastra una lesión puede tocar el asiento, apoyarse en el escritorio o sentarse a medio recorrido sin perder el estímulo.

El valor para una jornada de oficina está en la dosis. Los especialistas en ejercicio laboral proponen entre 10 y 15 repeticiones lentas —o 20 rápidas si se busca subir las pulsaciones— repetidas dos o tres veces, mejor con un aviso cada 45 o 60 minutos que reparta las series a lo largo del día. La progresión es sencilla: pequeñas pulsaciones justo por encima de la silla, versión a una pierna o apertura tipo sumo para incidir en aductores y glúteos. Y hay datos que respaldan el formato: en un ensayo aleatorizado con 86 empleados de oficina que pasaban más de seis horas sentados, hacer tres minutos de ejercicio cada hora —sentadillas incluidas— durante 12 semanas se asoció a descensos de 5,6 mg/dL en glucosa en ayunas y de 2,1 cm en perímetro de cintura frente al grupo control, además de más energía y menos fatiga por la tarde. Entre los participantes con prediabetes, el 56% volvió a niveles normales de glucosa, frente al 13% de los que no cambiaron su rutina.

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