Cada otoño-invierno reabre la misma pregunta en la peluquería: cómo cortar el pelo para quitarte años sin renunciar a la comodidad. La respuesta este año tiene nombre, o más bien varios: capas largas que enmarcan la cara, nucas desfiladas, bobs que terminan justo en la mandíbula y flequillos que se abren como una cortina. Son cortes pensados para que la gravedad no juegue en contra y para que el peinado diario se reduzca a secar y, quizá, pasar los dedos. La tendencia antiedad de la temporada no va de alisar ni de recoger, sino de liberar peso y movimiento.
Para elaborar esta lista hemos tenido en cuenta un criterio común: el efecto lifting ha de venir de la estructura del corte, no de la sesión de secado. Por eso solo hemos incluido cortes con capas que arrancan en zonas estratégicas –pómulo, mandíbula o clavícula–, puntas desfiladas y una caída que se acomoda sola. La lista reúne siete propuestas que no exigen herramientas de calor ni fijadores, y que han sido las más pedidas en las peluquerías para el otoño-invierno 2025-2026. Todas comparten esa misma lógica antiedad: menos peso, más movimiento y un rostro enmarcado sin rigidez.
6El shaggy bob texturizado
El shaggy bob texturizado es la actualización del clásico bob que más adeptas suma esta temporada, y su primer mérito es el efecto lifting sin cirugía. Se corta entre la mandíbula y los hombros, con capas desestructuradas, mechones frontales más largos y puntas desfiladas que enmarcan el rostro. Esa geometría rota es justo lo que rejuvenece: un perímetro demasiado recto y compacto tiende a endurecer la mirada y a acentuar la mandíbula, mientras que el movimiento de las capas difumina los contornos y suaviza facciones como pómulos y mentón. Las capas cortas en la coronilla levantan además la raíz y crean la ilusión de más densidad, un alivio cuando el cabello se afina con los años, y en melenas gruesas restan peso sin sacrificar movimiento. Se adapta a cabello liso, ondulado o rizado, y a casi cualquier forma de rostro ajustando la longitud de las capas y del flequillo.
Su segundo gran argumento es que se peina prácticamente solo, de ahí que se asocie a ese aire de "recién levantada con estilo". No hay que pasar la plancha ni dedicar media hora al brushing: basta con secar al aire o con difusor y, si se quiere, rematar con una espuma o un spray texturizante para definir las capas. Como el acabado despeinado es intencionado, el margen de error desaparece: cuanto más natural y "vivido" queda el cabello, mejor luce, incluso al segundo día. Tampoco exige visitas constantes a la peluquería, porque crece sin líneas duras y conserva la forma durante semanas; los estilistas recomiendan retocar las puntas cada seis u ocho semanas para mantener la definición. Fue uno de los cortes que el equipo de Club Fígaro presentó en su pasarela como tendencia destacada del año, y rostros como Gigi Hadid o Halle Berry ya lo han adoptado.
