8Parador de Cuenca: las Casas Colgadas y la Ciudad Encantada
El Parador de Cuenca ocupa el antiguo convento de San Pablo, que el canónigo Juan del Pozo mandó levantar en 1523 en estilo gótico tardío con trazas platerescas y que desde 1993 funciona como hotel de la red pública. Su gran baza es el emplazamiento: el edificio se asoma a la hoz del Huécar, el desfiladero que separa el casco antiguo, Patrimonio de la Humanidad, de la orilla en la que se recortan las Casas Colgadas. El puente de San Pablo, bautizado en honor al mismo canónigo, une ambas laderas y deja la Plaza Mayor a cinco minutos a pie, pero la estampa más famosa se contempla sin salir del hotel: desde las habitaciones superiores, el claustro acristalado o la piscina exterior, los balcones de madera parecen flotar sobre el vacío. Dentro de esas casas suspendidas se guarda el Museo de Arte Abstracto Español, y muy cerca aguarda la catedral, considerada la primera gótica de España.
La Ciudad Encantada, a poco más de 30 kilómetros del parador, completa la escapada con un paisaje opuesto al urbano: un bosque de formaciones calizas esculpidas por la erosión del agua y el hielo, con figuras caprichosas a las que la tradición ha puesto nombre y que convierten el paseo en una especie de museo geológico al aire libre. Es una de las excursiones clásicas de Castilla-La Mancha, ideal para una mañana de septiembre, con temperaturas ya suaves y menos afluencia que en pleno verano. Y la fecha conviene por otro motivo: el 15% de descuento que Paradores aplica sobre la Tarifa Parador cuando se reserva con al menos siete días de antelación está activo todo el año, así que dormir frente a las Casas Colgadas y despertar con la hoz del Huécar a los pies se vuelve más asequible justo cuando la ciudad recupera su pulso tranquilo.
