El extracto de aceituna que el CSIC ha probado que frena el envejecimiento celular en personas reales

Investigadores del CSIC han demostrado, por primera vez en personas reales, que un extracto de aceituna reduce el daño celular asociado al envejecimiento. Siete biomarcadores lo confirman tras solo 16 semanas.

El CSIC acaba de publicar algo que muchos llevaban años esperando: la prueba, en personas reales, de que un compuesto del aceite de oliva frena el envejecimiento a nivel celular. No es una promesa de laboratorio ni un titular exagerado. Es un ensayo clínico con analíticas, biomarcadores y resultados estadísticamente significativos.

El estudio, coordinado por el grupo del ICTAN-CSIC junto al CIBERDEM y la Universidad del País Vasco, siguió a 49 voluntarios con sobrepeso y prediabetes durante 16 semanas. Y el hallazgo, publicado en la revista Clinical Nutrition, tiene un protagonista muy concreto: un extracto natural de aceituna rico en un antioxidante que casi nadie conoce por su nombre, pero que todos llevamos ingiriendo desde niños.

El hallazgo del CSIC que da el salto del laboratorio a las personas

Durante años, la ciencia sospechaba que este compuesto tenía potencial contra el envejecimiento, pero solo se había probado en células aisladas o en modelos animales. Lo que cambia ahora es que el equipo del CSIC ha demostrado que funciona también dentro del cuerpo humano, con dosis controladas y grupo placebo de comparación.

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Los participantes tomaron 15 mg diarios del extracto, una cantidad que no se alcanza fácilmente solo con aceite de oliva en la dieta habitual. Aun así, el mensaje de fondo no cambia: el aceite de oliva virgen extra sigue siendo la fuente natural de este compuesto, aunque en menor concentración.

El compuesto detrás del hallazgo: qué es y por qué importa

El CSIC señala que el protagonista de este avance es el hidroxitirosol, un polifenol presente de forma natural en la aceituna. Según la investigadora responsable del trabajo, Raquel Mateos, el estudio "pone en valor la recuperación del compuesto a partir de subproductos de la aceituna", una vía que combina beneficio para la salud con aprovechamiento agrícola.

No es un compuesto nuevo ni exótico: se encuentra en el aceite de oliva virgen extra desde siempre, aunque el refinado industrial lo elimina de otros tipos de aceite. Lo novedoso es que ahora existe evidencia clínica directa de que reduce el daño oxidativo en el ADN, algo que hasta ahora solo se intuía por estudios epidemiológicos en poblaciones mediterráneas.

De los residuos del olivar a la mesa: una historia de economía circular

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Lo que hace este avance aún más interesante es de dónde sale el compuesto. El extracto utilizado en el ensayo se obtiene de subproductos de la industria olivarera, es decir, de residuos que hasta hace poco se desechaban o se destinaban a usos de bajo valor.

España, como mayor productor mundial de aceite de oliva, genera toneladas de estos subproductos cada campaña. Que ahora puedan convertirse en la base de suplementos con respaldo clínico no es solo una buena noticia científica: es también una oportunidad económica y medioambiental para todo el sector agrícola.

Lo que reveló el estudio, biomarcador a biomarcador

El ensayo clínico midió siete variables relacionadas con el envejecimiento celular y encontró diferencias significativas en todas ellas frente al grupo placebo. Estos son los resultados que más llamaron la atención de la comunidad científica:

  • Colesterol oxidado (oxLDL): descendió de forma notable, lo que se traduce en menor riesgo cardiovascular.
  • Daño en proteínas (carbonilos): disminuyó el estrés oxidativo a nivel estructural en las células.
  • Daño en el ADN (8-OHdG): uno de los marcadores más fiables del envejecimiento celular se redujo claramente.
  • Inflamación (interleucina-6): bajó de forma significativa, frenando uno de los motores del deterioro celular.

¿Sirve solo para personas con riesgo metabólico?

Por qué se probó en este grupo concreto

El ensayo se realizó con voluntarios con sobrepeso y prediabetes porque son el grupo donde el envejecimiento celular avanza con más rapidez, lo que permite detectar efectos con mayor claridad en menos tiempo. Pero los mecanismos que activa el hidroxitirosol —neutralizar radicales libres y reducir la inflamación crónica— son procesos universales, no exclusivos de personas con riesgo metabólico.

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Qué cantidad haría falta tomar

La dosis usada en el estudio, 15 mg diarios, corresponde a un extracto concentrado. Eso no resta valor al aceite de oliva virgen extra de cada día: sus beneficios cardiovasculares y antiinflamatorios están sobradamente documentados. Simplemente, el efecto antiedad celular medido en este ensayo requiere concentraciones más altas que las de una dieta mediterránea estándar.

Qué viene ahora y por qué hay motivos para el optimismo

Los propios investigadores del CSIC ya han anunciado el siguiente paso: ampliar el estudio a poblaciones más amplias y sanas, para comprobar si este mismo extracto puede usarse de forma preventiva, antes de que aparezca cualquier daño metabólico. Es la lógica natural de la ciencia bien hecha: primero se demuestra el mecanismo, después se explora su alcance real.

Mientras tanto, ya existe una patente para producir hidroxitirosol de forma más limpia y barata a partir de otras fuentes, lo que en el futuro podría liberar la producción de la dependencia de los residuos del olivar. La Unión Europea reconoció ya en 2012 el papel protector de este compuesto frente al estrés oxidativo, y esta nueva evidencia clínica confirma, con datos, lo que la tradición mediterránea llevaba siglos intuyendo.