La muerte de Juan Tamariz ha reunido en el tanatorio a su hija Ana, Jorge Blass y decenas de alumnos.
Falleció el martes 18 de agosto en Madrid a los 83 años. Su hija Ana Tamariz ha resumido su partida con una frase que ya se repite como un abrazo: 'dulce, si se le puede llamar así porque no sufrió, se fue despacito y muy elegantemente'.
La capilla ardiente del Tanatorio de San Isidro se llenó pronto de compañeros, familia y alumnos. Jorge Blass fue de los primeros en llegar, a los 46 años, y no pudo contener la emoción: 'se ha ido el último gran maestro que teníamos en el mundo de la magia'.
Jorge Blass, que estaba de vacaciones y volvió corriendo, ha contado que lo visitó en en la residencia durante sus últimos meses. 'Era como un padre adoptivo para mí', ha dicho, y ha asegurado que mantuvo conversaciones con él hasta el final.
Además, ha explicado que su nombre le abría puertas en cualquier país: decir 'soy alumno de Juan Tamariz' bastaba para recibir una admiración que describe como increíble. Sus libros se han traducido a más de 17 idiomas, una cifra que ni siquiera necesitaba remarcar.
Juan Tamariz no solo cambió la magia: formó a una generación entera de magos que ahora lloran su despedida.
Una despedida serena en el Tanatorio de San Isidro
La imagen de esta mañana no ha sido la de un funeral al uso. Los alumnos de la Gran Escuela de Magia Ana Tamariz se han mezclado con magos de otras generaciones y con admiradores que, con juegos de cartas en la mano, recordaban anécdotas.
Benjamín Ezeiza, alumno de la escuela, ha recordado los filandones mágicos de los martes, esas cenas en las que Juan hablaba y todos callaban. 'Nunca ha perdido la capacidad de sorprenderse', ha asegurado, y contaba que pedía a cualquier alumno que le hiciera un juego y lo recibía como el mejor del mundo.
Jorge Blass y la herencia del padre adoptivo
El mago que ha llenado tantos escenarios no soltaba el truco fácil. Juan Tamariz convertía cualquier conversación en una lección y, según sus alumnos, ni siquiera al final perdió la capacidad de sorprenderse.
Blass ha insistido en que 'su legado continúa' y en que los magos se acordarán de él cada día. No lo dice por cumplir: el goteo de alumnos y admiradores en el tanatorio lo confirma.
Por qué Juan Tamariz era el último gran maestro
La entrada de Wikipedia ayuda a calibrar la figura, pero el verdadero peso se nota en los testimonios. Juan Tamariz no fue solo un mago popular: fue el eslabón entre la magia de salón y la de los escenarios, el que convirtió los juegos de cartas en una forma de entender la sorpresa.
Hay un dato que resume ese alcance: los manuales de Tamariz pueden leerse en más de 17 idiomas. Eso no es un récord de ventas, es una señal de que su forma de enseñar cruzó fronteras. Y luego está lo intangible: los filandones mágicos, las cenas en las que los alumnos callaban para escucharle, la generosidad de abrir su casa a cualquiera que quisiera aprender.
La pérdida es enorme, pero Blass y los suyos no lo plantean como un final. Hablan de magia, de libros, de técnica, y de una manera de mirar. El 18 de agosto se fue el cuerpo, no las manos que enseñaron a tantos a esconder una carta. En los próximos días, la comunidad mágica seguirá recordándolo en cada mesa, en cada truco y en cada filandón.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Juan Tamariz, su hija Ana y el mago Jorge Blass, además de generaciones de alumnos.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? La despedida serena del mago más influyente de España tras morir a los 83 años.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque se va un maestro irrepetible y todos recuerdan su legado en 17 idiomas.



