La serie Joaquín Sorolla Visión de España terminó en Huelva en 1919. Fue el cierre de un encargo monumental y el peaje físico y emocional de años persiguiendo la vida al natural por toda España.
El encargo había partido de Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America. Buscaba catorce lienzos de gran formato que inmortalizaran una España de trajes, oficios, fiestas y tipos populares. Sorolla recibió el encargo de la Hispanic Society en 1911 y, pese al éxito reciente, decidió que aquella España no podía pintarse desde la comodidad del estudio.
La exposición organizada por la Hispanic Society en 1909 había atraído a unas 160.000 personas en un mes. Ese triunfo americano explicaba la confianza, pero también la presión. Por eso el pintor valenciano recorrió Valencia, Aragón, Navarra, Guipúzcoa, Castilla, Galicia, Cataluña y Andalucía persiguiendo tipos, luces y escenas que sentía en trance de desaparecer.
La odisea final de una obra colosal
Cuando el 14 de mayo de 1919 Joaquín Sorolla llegó a Huelva, no encontró lo que buscaba. Le escribe a Clotilde: 'Las casas son todo moderno, y el puerto no tiene barcos y está todo movimiento parado'. Sorolla llegó a Huelva agotado el 14 de mayo de 1919 y temía no poder rematar el panel que debía cerrar la serie.
El viaje, confiesa, es un 'vía crucis, fatigador y reventante'. 'No sé si lo que haré estará bien o mal, porque no tengo un gran entusiasmo por nada', escribe. El pintor que durante años había recorrido España con una resistencia casi feroz dormía de pie y confesaba solo cansancio, vejez y tristeza.
Aquel viaje agotador terminó por regalarle la escena que cerraba la obra: una frontera, un río y cientos de atunes descomunales.
Fue en Ayamonte, junto a la frontera del Guadiana, donde llegó el hallazgo. 'Hoy visto gran pesca atún. Hermoso cuadro', telegrafió a Clotilde. Allí encontró color, río y una escena de trabajo que justificaba el último panel. La pesca del atún le pareció 'titánica', con más de doscientos ejemplares descomunales.
La fábrica de Feu se convirtió en su estudio al aire libre. En vez de reconstruir la escena en un taller cómodo, Sorolla se instaló dentro de la conservera, entre pescadores, mujeres que preparaban la sardina, cargadores, salazón y peces que se estropeaban con el calor. Allí podía pintar, según sus propias palabras, 'todo directamente del natural, barcos, río, personas y atunes'.
Hubo verdad en aquella fábrica, pero también estruendo y olores duros. Las trabajadoras gritaban, los cargadores se peleaban en el muelle, las moscas le comían las manos, y las orejas. Con la marea baja, el lugar apestaba por restos de pescado y sangre descompuesta. La lluvia, el viento y el calor convertían cada sesión en una prueba, y el pintor no se rendía: 'Yo no puedo pintar de otro modo'.
Las cartas a Clotilde registran el precio de la obsesión y la intimidad de un matrimonio separado. 'Hoy no tengo carta tuya, y me hace mucha pena', escribe el 19 de mayo. Cuando las noticias llegaban juntas, el ánimo cambiaba. Hablaba del tiempo, del olor del muelle, de los hijos y del nieto. Se despedía como 'tu Joaquín' o 'tu viejo que solo por ti vive'.
El trabajo avanzó en sesiones largas, entre avances y crisis. El 5 de junio pinta cuatro horas de un tirón. El 13 cree que el cuadro puede ser 'el más valiente de la serie'. Una tarde, el reflejo del sol en el agua le ciega y pierde el tono de una cabeza. Sorolla no quiere precipitar el final: 'No puedo atropellar mi último trabajo, ya que tanto he luchado hasta ahora'.
La escena que cerró la serie
La escena final representa la pesca del atún en Ayamonte, con el Guadiana y Portugal de fondo. El panel final fue una pesca del atún titánica y, según sus cartas, buscaba el esfuerzo y el peso de los animales sin caer en la crudeza. 'Este asunto tiene mucho de titánico por los monstruos que la componen', escribió, satisfecho de no haber elegido 'la parte terrorífica y salvaje'.

El resultado fue un lienzo de 349 por 485 centímetros, la pieza con la que Joaquín Sorolla cerró su Visión de España. El 29 de junio de 1919, día de San Pedro, dio la última pincelada. 'Hoy día de San Pedro he dado la última pincelada del cuadro y por tanto de la obra', comunicó. Tenía 56 años y le quedaba muy poco tiempo de pintura: una hemiplejia, una parálisis que afectó a medio cuerpo, le apartó del pincel poco después.
El legado de Visión de España y la mirada final
La Hispanic Society encargó catorce lienzos monumentales para una galería propia. La serie no era un simple repertorio costumbrista: era la memoria de una España popular que Sorolla sentía a punto de desaparecer. Al elegir pintar del natural, convirtió el proyecto en una campaña física agotadora, pero también en un testimonio de primera mano. Los paneles recogen la fiesta del pan, los bailes de Sevilla o los pescadores gallegos, y tras ellos había meses de viaje, calor y trabajo sin red.
El bloque final ganó una fuerza distinta, casi de despedida. Sorolla llegó a Huelva agotado y se marchó con 'horas largas de un vigor grande, de pintar como no recordaba'. La dureza no impidió que la obra se sostuviera. Al contrario, aquella mezcla de frontera, río y esfuerzo quedó fijada en un panel que todavía hoy resume la ambición de un pintor que no supo desistir.
Ficha técnica
- Título: La pesca del atún, panel final de Visión de España.
- Autor o autora: Joaquín Sorolla.
- Qué puedes ver: Una escena de la pesca tradicional del atún en Ayamonte, con el Guadiana y Portugal al fondo.
- Recinto y ciudad: Hispanic Society Museum & Library, Nueva York.



