Si el proyecto sale adelante, 1.000 empleos directos llegarían a Galicia. Pero también se instalaría a escasa distancia de un arsenal militar. El Ministerio de Defensa ha encendido todas las alarmas.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 8/10. La decisión sobre la fábrica china combina la promesa de mil puestos de trabajo en una comarca necesitada con la advertencia de los servicios de seguridad. El alcance afecta de lleno al debate entre inversión exterior y protección de infraestructuras críticas.
El proyecto chino que ha puesto en alerta al Ministerio de Defensa
SAIC Motor, el gigante automovilístico estatal chino, quiere levantar una planta de ensamblaje de coches eléctricos en el puerto de Ferrol. La inversión rondaría los 200 millones de euros y supondría la creación de alrededor de 1.000 puestos de trabajo directos en una comarca castigada por el desempleo. Pero hay un problema de fondo que ha llegado al Consejo de Ministros: la ubicación elegida está a escasa distancia de un arsenal militar y de la base de varias fragatas españolas.
Así lo adelanta este lunes el diario El Mundo, perteneciente al mismo grupo editorial que EXPANSIÓN, citando informes del Ejército y fuentes militares. La preocupación no es menor: el puerto ferrolano alberga también el astillero de Navantia, una empresa pública estratégica para la construcción y reparación de buques de la Armada. Para Defensa, la llegada de un operador controlado por el Estado chino al corazón de esa infraestructura crítica supone “exponer ante un rival sistémico los movimientos de fragatas españolas”.
Por qué el puerto de Ferrol es un punto tan sensible
Ferrol no es un puerto cualquiera. Allí se concentra uno de los principales nodos de la industria naval militar española: el astillero de Navantia, con capacidad para construir y mantener fragatas y otros buques de guerra. A pocos metros, el arsenal militar guarda material sensible. Según los informes a los que ha tenido acceso El Mundo, la fábrica de SAIC estaría tan cerca que los barcos de la compañía china transitarían por la misma dársena, con el consiguiente acceso visual y logístico a las maniobras diarias de la Armada.
El puerto de Ferrol concentra el astillero de Navantia y un arsenal militar; la fábrica china estaría tan cerca que sus barcos transitarían por la misma dársena.
Además, desde la delegación de la Unión Europea en Pekín advierten de que China lleva años poniendo los ojos en los puertos europeos, tanto comerciales como militares. “Lo que antes se veía como una simple operación comercial ahora se analiza desde una perspectiva de seguridad”, explica un funcionario comunitario. La OTAN, en varios informes, ya ha calificado los puertos como infraestructuras críticas donde confluyen datos logísticos y sistemas digitales que pueden ser valiosos para actividades de inteligencia.
Inversión frente a seguridad: el debate que el Gobierno debe resolver
El Gobierno está analizando ahora la solicitud de inversión. La decisión no es menor: necesita autorización expresa del Ejecutivo porque afecta a una empresa estatal china y a una zona de interés estratégico. Por un lado, los 1.000 puestos de trabajo prometidos suponen un balón de oxígeno para una comarca con una tasa de paro por encima de la media gallega. Por otro, los informes de Defensa desaconsejan conceder luz verde sin condiciones muy estrictas, si es que se concede.
La tensión entre desarrollo económico y seguridad nacional recuerda a otros casos europeos recientes. El más célebre es el puerto de El Pireo, en Grecia, donde el gigante chino COSCO controla la mayoría de las operaciones tras una compra progresiva. Bruselas tardó años en reaccionar y hoy la Comisión Europea impone filtros a las inversiones extranjeras en infraestructuras críticas. España, de hecho, cuenta desde 2020 con un mecanismo de control que permite bloquear operaciones que comprometan la seguridad o el orden público.
En el caso de Ferrol, las fuentes comunitarias consultadas insisten: la preocupación principal es que una dependencia excesiva de operadores vinculados al Estado chino otorgue a Pekín una capacidad de influencia que vaya más allá de lo económico. Por eso, cualquier autorización deberá venir acompañada de salvaguardas muy detalladas, algo que el Ejecutivo aún no ha detallado. Mientras, el debate sigue abierto y pone sobre la mesa un dilema que se repetirá en los próximos años: ¿hasta dónde llega la bienvenida a la inversión china en Europa cuando la seguridad está en juego?
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El Ministerio de Defensa ha alertado del riesgo para la seguridad de la planta que SAIC Motor planea construir en el puerto de Ferrol, a escasos metros de un arsenal militar y del astillero de Navantia.
- Por qué te importa: La decisión final sobre la inversión, que crearía 1.000 empleos, enfrenta el empleo y el desarrollo regional con la protección de infraestructuras estratégicas de la Armada.
- A quién afecta: Afecta a los trabajadores de la comarca de Ferrol, a la industria naval militar española y a las relaciones económicas y de seguridad entre España y China.
- Hacia dónde vamos: El Gobierno debe evaluar la operación y decidir si la autoriza, con condiciones o sin ellas. La OTAN y la UE refuerzan mientras tanto los filtros a la inversión extranjera en puertos europeos.



