Bañarse con las lentillas puestas eleva el riesgo de sufrir una infección ocular grave por una ameba. La advertencia llega de la doctora Paloma Martínez, directora de la Clínica Martínez de Carneros, que alerta del aumento de casos de queratitis por Acanthamoeba durante el verano. Millones de personas en España usan lentes de contacto a diario y una parte importante no las retira antes de meterse en el agua.
Según explica la especialista, la práctica de bañarse con las lentillas puestas en piscinas, playas, lagos, parques acuáticos o incluso al ducharse es más habitual de lo que se piensa y constituye un factor de riesgo evitable. La ameba microscópica responsable de la infección está presente en todo tipo de entornos acuáticos, desde el agua dulce hasta el mar o los jacuzzis.
¿Qué es la queratitis por Acanthamoeba y cómo se contrae?
La queratitis por Acanthamoeba es una infección de la córnea poco frecuente pero potencialmente devastadora. La produce una ameba que se adhiere a la superficie de las lentes de contacto y permanece en contacto prolongado con el ojo, lo que facilita la invasión del tejido corneal. Sus síntomas iniciales pueden confundirse con los de otras afecciones oculares, lo que retrasa a menudo el diagnóstico.
Los signos de alerta incluyen dolor ocular intenso, enrojecimiento persistente, fotofobia (sensibilidad a la luz), visión borrosa, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo continuo. En los casos más avanzados, la infección puede dejar cicatrices corneales permanentes, pérdida severa de visión e incluso obligar a un trasplante de córnea.
“Cada verano vemos pacientes que desconocen que entrar en el agua con lentillas puede convertirse en un problema serio para la salud ocular”, explica la doctora Martínez.
¿Por qué el agua supone un riesgo tan alto para los usuarios de lentillas?
Las lentillas actúan como una superficie de adhesión para los microorganismos presentes en el agua. El riesgo no se limita a piscinas mal mantenidas; cualquier entorno acuático —playas, ríos, lagos, spas o incluso la ducha— puede albergar la ameba. La doctora subraya que “no solo hablamos de piscinas: el riesgo está en todos los ambientes con agua”.
Los datos de la Clínica Martínez de Carneros reflejan un patrón estacional muy claro: de invierno a verano se multiplican por cuatro las consultas de pacientes con molestias o infecciones oculares asociadas a la exposición al agua. Este incremento coincide con el mayor uso de piscinas y playas y con la relajación en los hábitos de higiene de las lentillas.
Recomendaciones para proteger la salud ocular este verano
Desde la clínica insisten en una pauta sencilla: retirar siempre las lentillas antes de cualquier contacto con el agua. También recuerdan que no se deben limpiar ni conservar las lentes con agua corriente, sino usar únicamente soluciones específicas. Es fundamental lavarse bien las manos antes de manipularlas y sustituir periódicamente los estuches portalentillas.
Para quienes necesitan corrección visual durante el baño, la doctora recomienda usar gafas de natación graduadas. Y, ante cualquier molestia ocular que aparezca tras la exposición al agua, acudir al oftalmólogo sin demora. “Si vas a entrar en el agua, las lentillas deben quedarse fuera. Es una medida sencilla que puede evitar complicaciones muy graves”, concluye Martínez.
En los últimos años, los especialistas han observado un aumento progresivo de casos de queratitis por Acanthamoeba, asociado al mayor uso de lentes de contacto y a ciertos hábitos de riesgo. Este interés clínico ha impulsado avances terapéuticos, incluida la reciente aprobación en Europa del primer tratamiento específico para esta infección, considerado un hito en oftalmología. Aun así, el mejor abordaje sigue siendo la prevención.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Bañarse con lentillas multiplica el riesgo de una infección ocular grave por ameba.
- 👥 Quiénes son los afectados: Los millones de usuarios de lentes de contacto en España, especialmente en verano.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Dolor intenso, pérdida de visión y, en casos graves, trasplante de córnea.



