El nutricionista Aitor Sánchez explica por qué desayunar fruta dulce como el plátano no es malo para la glucosa

Aitor Sánchez desmonta el falso mito que equipara la fruta matutina con un chute de azúcar. Comer plátano en el desayuno no solo es seguro, sino recomendable.

¿De dónde viene el miedo al plátano en el desayuno?

Reconócelo: cada vez que oyes “plátano” en ayunas, te viene a la cabeza eso de los picos de glucosa y que es mejor una manzana. El nutricionista Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea, lo ha explicado con calma en una entrevista reciente: es un mito sin base científica sólida. “El plátano no tiene mucha mayor cantidad de azúcar que otras frutas”, comenta, y añade que todas las frutas, salvo el aguacate, el coco o las aceitunas, son dulces por naturaleza.

No se trata de equiparar una pieza de fruta con un refresco. La diferencia es abismal. La preocupación excesiva por la glucemia no debería trasladarse a alimentos que, además de azúcar, llevan fibra, vitaminas y minerales. De hecho, el consumo de fruta no se asocia con marcadores negativos de salud. Al contrario, es un pilar de la salud pública. Así que olvídate de demonizar el plátano.

Lo que dice la ciencia sobre la fruta y la glucosa (y lo que no)

Sánchez insiste en que la glucemia por sí sola no es un indicador de riesgo para la salud. El problema real son los hidratos de carbono ultraprocesados, no la fruta fresca. Por las mañanas, nuestro cuerpo tiene mejor sensibilidad a la insulina debido a los ritmos circadianos, así que es el momento ideal para ingerir esos carbohidratos. Eso no significa atiborrarse de bollería, sino elegir alimentos de verdad. Un plátano maduro, por ejemplo, aporta energía rápida y potasio, justo lo que el músculo necesita.

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Para que te hagas una idea, una manzana tiene unos 10 g de azúcar por cada 100 g, y un plátano, alrededor de 12 g. La diferencia es mínima y no justifica el alarmismo. Además, el plátano verde o menos maduro contiene almidón resistente, que actúa como fibra y beneficia la microbiota.

Además, nuestro cuerpo tiene mucha mejor sensibilidad a la glucosa y a la insulina por las mañanas. Como explica en su libro, “nuestros niveles hormonales varían según la hora del día, debido principalmente a los ritmos circadianos”. Por eso las mañanas son un buen momento para realizar esta carga de hidratos de carbono con fruta, sin caer en el exceso.

El mito del plátano como bomba de azúcar se desmonta con un dato: su perfil glucémico es similar al de otras frutas y está muy lejos del de un refresco.

Eso sí, convertir el desayuno en un “festín azucarado” a base de galletas y bollería no es la idea. Sánchez propone un bol con yogur natural sin azúcar, fruta troceada y un puñado de frutos secos como alternativa saciante y saludable. La fruta, lejos de ser el enemigo, es la solución para dejar atrás los ultraprocesados.

Tu desayuno, más fruta y menos cuentos

El consejo final de Aitor Sánchez es claro: no hay una combinación perfecta, pero sí una regla de oro. Basta con llenar el cuenco de ingredientes reales, sin azúcares añadidos. Meter fruta en el desayuno es una gran idea, y el plátano no tiene por qué quedar fuera. De hecho, es una opción excelente si tienes un día activo por delante.

La próxima vez que alguien te diga que el plátano es malo para la glucosa, ya sabes qué contestar. La ciencia está de tu parte y el miedo se desinfla en cuanto miras los datos, no los mitos de Instagram.

🧠 Para soltarlo en la cena

La fruta del desayuno regula la glucosa mejor que los ultraprocesados azucarados.