El mundo del deporte puede ser muy cruel. Y eso lo sabe bien Carlos Alcaraz. Un día estás en lo más alto, celebrando éxitos, y al siguiente te encuentras en una sala de prensa admitiendo que no sabes cuándo podrás volver a golpear una pelota.
Esa es la realidad que vive ahora mismo Carlos Alcaraz. Aunque el murciano acaba de ser premiado en la gala de los Laureus como el mejor deportista de 2025, el trofeo no ha podido ocultar la preocupación que tiene en la cabeza. Su lesión en la muñeca ha pasado de ser un pequeño contratiempo a convertirse en una amenaza real para su carrera.
Todo empezó a torcerse en Montecarlo, donde perdió el número uno frente a un Jannik Sinner imparable. Pero el verdadero golpe llegó en Barcelona. Alcaraz tenía la ilusión de defender su título en el Conde de Godó, pero los dolores en la muñeca derecha le obligaron a retirarse antes de empezar su camino en el torneo.
La lesión de muñeca obliga a Carlos Alcaraz a elegir entre Roland Garros o su carrera
Lo que en un principio parecía una medida de precaución para llegar bien al Mutua Madrid Open se ha transformado en un silencio inquietante. Las alarmas no han dejado de crecer en su entorno más cercano durante la última semana.
En Madrid, tras recoger su galardón, Alcaraz habló con una sinceridad que asusta. Y es que el miedo del tenista es mucho más profundo: no quiere que una mala decisión ahora le pase factura durante el resto de su vida profesional. "Prefiero volver un poquito más tarde y volver bien, que volver un poco más pronto y volver mal", confesó ante los periodistas. Sus palabras dejan claro que el fantasma de las lesiones crónicas, como la que sufre su compañera Paula Badosa, está muy presente en sus pensamientos.
El problema de las lesiones de muñeca en el tenis es que son extremadamente delicadas. Cualquier movimiento brusco o un regreso precipitado puede agravar la dolencia y convertirla en algo permanente.

Alcaraz prioriza la salud sobre el ranking y acepta la ventaja de Sinner en la ATP
Por eso, Alcaraz está siendo muy prudente con las pruebas médicas. Tras una primera revisión que no fue del todo clara, el jugador ha guardado reposo absoluto durante siete días. Ahora se enfrenta a una segunda prueba que determinará si puede estar en Roland Garros o si tendrá que seguir viendo los torneos desde el sofá de su casa.
Lo que más llama la atención es el cambio de prioridades del murciano. Antes, su obsesión era recuperar el número uno y pelear los puntos con Sinner. Ahora, ese duelo ha pasado a un segundo plano. Alcaraz admite que no sabe qué porcentajes tiene de volver pronto y que no le importa si el italiano se escapa en la clasificación mundial.
Sabe que la carrera de un tenista es larga, pero solo si el cuerpo aguanta el ritmo. La madurez que ha mostrado al hablar de su recuperación indica que es consciente de que está en un momento crítico. Si fuerza ahora y sale mal, las consecuencias podrían ser definitivas.
Alcaraz no quiere estrés ni presiones externas. Sabe que la exigencia del circuito profesional no perdona y que los baches son inevitables, pero su obligación es levantarse con garantías. Mientras Sinner sigue tomando ventaja, Carlos se centra en escuchar a sus médicos y en entender los mensajes que le manda su brazo.
- Más información: Carlos Alcaraz y la maldición del número uno: "Todos juegan a un nivel increíble contra mí".



