​El aviso de Luis Enrique se cumple: Mbappé y su difícil encaje en el Real Madrid

Mbappé no arranca y el Real Madrid vuelve a empezar de cero. El equipo busca soluciones tras años de espera y una fortuna invertida en fichajes.

​El Real Madrid salió de Mallorca con una derrota que duele más por las sensaciones que por los puntos. En un campo siempre difícil, el equipo de Arbeloa echó de menos a sus piezas clave de marzo, como Vinícius o Valverde, pero sobre todo dejó a la vista una realidad incómoda: Kylian Mbappé sigue sin ser el motor que el madridismo esperaba.

El francés estuvo en casi todas las jugadas de peligro, pero falló cuando más se le necesitaba y su fútbol parece ir por un camino distinto al del resto de sus compañeros.

​El problema no es solo que no marque. El problema es que el Real Madrid parece obligado a descifrar a Mbappé en lugar de que el jugador se adapte al bloque.

Publicidad

La falta de adaptación de Mbappé al sistema de juego del Real Madrid

Mientras otros futbolistas han mejorado su nivel a medida que la temporada avanzaba, el delantero galo sigue arrastrando vicios que ya se veían en su etapa en París.

Se mueve por instinto personal, buscando siempre el perfil para el disparo, pero ese movimiento a menudo cierra los espacios para los demás. A diferencia de lo que hacía Cristiano Ronaldo, cuyo despliegue físico obligaba a todo el equipo a subir el nivel, Mbappé parece desconectado del sistema defensivo y de la creación de juego.

El caso Mbappé sacude al Real Madrid: sospechas sobre la gestión de su lesión de rodilla
El Real Madrid sufre si Mbappé no marca Fuente: Agencias

​En Mallorca, la falta de luz en el centro del campo fue evidente. Sin Thiago Pitarch para conectar las líneas, el Madrid se volvió un equipo previsible y pesado. Camavinga y Tchouaméni no supieron leer lo que pedía el partido a sus espaldas, permitiendo que el rival triangulara con facilidad.

El fútbol español premia la inteligencia y la colocación, algo que los mediocentros franceses no supieron aplicar esta vez. La pelota se perdía en zonas peligrosas y el equipo quedaba expuesto a las contras, una situación que se ha repetido en varios campos pequeños de esta Liga.

​Lo que más preocupa es la comparación con el pasado. Los grandes éxitos del Real Madrid siempre llegaron cuando el equipo funcionaba como un grupo coral.

Las diferencias entre el despliegue de Cristiano Ronaldo y el estilo de Mbappé

Desde la época de Raúl y Hierro hasta las Champions de la última década con Modric y Kroos, el Madrid ganaba porque cada pieza sabía su papel. Cristiano Ronaldo era el finalizador, pero su presencia encendía el motor de todos. Con Kylian, el Madrid corre el riesgo de convertirse en un equipo de individualidades que espera un milagro de su estrella, un modelo que rara vez termina bien en competiciones largas.

Luis Enrique ya avisó en su día sobre la dificultad de controlar a un jugador que se mueve solo por donde quiere. El tiempo parece darle la razón al técnico asturiano. El astro francés ralentiza el balón para llegar él mismo a la zona de remate, lo que quita sorpresa al ataque blanco. En un equipo como el actual, que necesita velocidad y frescura para superar las defensas cerradas de la Liga, este estilo de juego se vuelve un lastre. El Barcelona sigue ganando sus partidos y el margen de error para el Real Madrid se ha terminado.

Publicidad

​Ahora llega el momento de la verdad en Europa. El Bayern espera en los cuartos de final de la Champions y el Real Madrid no puede permitirse jugar a medio gas. Un equipo que lucha por no quedar en los últimos puestos de la parrilla en un partido de Liga no podrá competir contra los gigantes alemanes si no cambia la actitud. Mbappé tiene una nueva oportunidad para demostrar que puede remar a favor del grupo y no solo para su estadística personal. Si no lo hace, el proyecto de esta temporada podría venirse abajo mucho antes de lo previsto. La reconstrucción llega tarde y las próximas semanas marcarán si este gasto de dinero y talento ha servido para algo o si el Madrid ha vuelto, otra vez, al punto de partida.