Están intactos y puedes entrar sin pagar La ruta secreta de la Guerra Civil que los senderistas están viralizando este mes»

Olvida los museos con vitrinas y cordones de seguridad. En Paredes de Buitrago, la historia se toca, se pisa y se recorre a través de búnkeres que parecen haber sido abandonados ayer mismo. Una experiencia inmersiva gratuita que está reventando las redes de los amantes del senderismo.


Esta ruta es lo más parecido a una máquina del tiempo que vas a encontrar a menos de una hora de Madrid. No hay guías uniformados ni entradas de diez euros; solo tú, tus botas de montaña y el silencio denso de unos búnkeres que resisten al tiempo en el Frente del Agua.

Es curioso cómo un lugar diseñado para la guerra se ha convertido en el refugio favorito de los senderistas este mes. El itinerario de Paredes de Buitrago no es solo caminar por el monte; es meterse de lleno en las cicatrices de la Guerra Civil sin filtros ni censuras arquitectónicas.

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Lo que hace especial a esta ruta no es solo el paisaje de la Sierra Norte, que ya de por sí merece el viaje. Es la sensación de descubrimiento constante. Aquí, los nidos de ametralladoras no son ruinas desdentadas, sino estructuras sólidas donde aún puedes ver las huellas del encofrado original en el hormigón.

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El motivo de su viralidad es simple: es "Instagrammable" pero con alma. El contraste entre el hormigón gris y el verde de los pinares crea una atmósfera que atrapa. Además, seamos sinceros, en un mundo de ocio de pago, encontrar un museo al aire libre de este calibre totalmente gratis es un regalo que vuela rápido por WhatsApp.

Lo que vas a encontrar en el barro (y en el hormigón)

Si buscas una ruta para pasear al perro sin más, te equivocas de sitio. Aquí vienes a agacharte para entrar en puestos de mando y a otear el horizonte desde troneras estratégicas. El nivel de conservación es tan insultante que, a veces, da un poco de respeto entrar en el interior de las construcciones.

A lo largo del recorrido, verás las posiciones de ambos bandos, situadas a escasos cientos de metros. Es una lección de historia más potente que cualquier libro de texto. Te recomiendo llevar una linterna, no porque sea peligroso, sino porque dentro de algunos búnkeres la oscuridad es absoluta y no querrás perderte ni un detalle de las paredes.

Los puntos calientes que no te puedes saltar

Para que no des vueltas en balde, esta ruta tiene paradas obligatorias que justifican cada kilómetro. No todos los búnkeres son iguales, y algunos tienen "extras" que te dejarán con la boca abierta:

  • El Puesto de Mando: Una estructura circular donde la acústica te pondrá los pelos de punta.
  • Nidos de ametralladora dobles: Con sectores de tiro que todavía hoy dominan visualmente todo el valle.
  • Líneas de trincheras: Aún se adivinan los surcos en la tierra donde los soldados pasaban las noches de invierno.
  • Vivacs y refugios: Pequeñas construcciones donde la tropa intentaba, sin mucho éxito, protegerse del frío serrano.
  • Paneles informativos: Están muy bien puestos, con croquis que te explican qué estás pisando exactamente.
  • Vistas al embalse: El motivo estratégico de esta zona en la Guerra Civil era el control del agua de Madrid.

Consejos de "periodista amigo" para no pifiarla

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Mira, no vengas en chanclas. Parece obvio, pero siempre veo a alguien sufriendo en las cuestas. La ruta es circular, de unos 10 o 11 kilómetros, y aunque no es el Everest, tiene sus repechos que te recordarán que no has ido al gimnasio este mes.

Otra cosa: respeta. No seas el típico que deja la lata de cerveza en una tronera de 1937. Estos búnkeres han sobrevivido a una guerra y a ochenta años de intemperie; no dejes que tu paso sea lo que los degrade. Es un patrimonio de todos y la magia es que siga así de "secreto" y cuidado.

¿Por qué esta ruta es mejor que cualquier otra de Madrid?

Hay muchas caminatas por Guadarrama, pero esta ruta tiene ese punto narrativo que otras no alcanzan. En otros lugares de la Guerra Civil, como la Ciudad Universitaria, el urbanismo ha devorado la historia. En Paredes de Buitrago, el tiempo se congeló porque el agua era lo único que importaba.

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  1. Accesibilidad: Llegas, aparcas en el pueblo y empiezas a caminar. Sin dramas.
  2. Señalización: Es casi imposible perderse, incluso si tienes el sentido de la orientación de un GPS estropeado.
  3. Duración: En 3 o 4 horas la tienes ventilada, ideal para llegar a tiempo al aperitivo en el pueblo.
  4. Variedad: Tienes bosque, llanura, vistas al agua y, por supuesto, la arqueología militar.
  5. Fotografía: Si te gusta la foto, los juegos de luces y sombras dentro de los búnkeres son un filón.
  6. Cultura: Te vuelves a casa sabiendo algo más sobre por qué Madrid no cayó al principio del conflicto.

El futuro del Frente del Agua: ¿Morirá de éxito?

Mi previsión es que esta ruta dejará de ser "secreta" en menos de seis meses. La presión turística está creciendo y no me extrañaría que en el futuro limiten el acceso a ciertos interiores para evitar el vandalismo. Mi consejo es que vayas ya, este mismo fin de semana si puedes.

Lo que viene es una mayor musealización, lo cual está bien para la conservación, pero le quita ese punto de "exploración libre" que tanto nos gusta. Disfruta ahora que todavía puedes sentirte como un arqueólogo descubriendo un búnker olvidado entre la maleza. La Guerra Civil dejó muchas heridas, pero también este legado de piedra que hoy, por suerte, solo sirve para que caminemos y recordemos.

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