El destino oculto de los cientos de regalos que reciben Felipe VI y su familia cada año

Seguro que alguna vez te has preguntado qué ocurre con la inmensa cantidad de obsequios que se intercambian en las altas esferas. Los regalos forman una parte inseparable de la agenda institucional de la Familia Real. 

Cada vez que vemos a Felipe VI o a los miembros de la Familia Real en viajes oficiales, recepciones, audiencias y actos públicos, estas apariciones suelen ir acompañadas de obsequios ofrecidos por autoridades, instituciones y organizaciones de todo tipo. Desde fuera, podría parecer que acumulan tesoros personales sin fin, pero la realidad es muy distinta y está mucho más controlada de lo que imaginas.

Lejos de la imagen de privilegio o de acumulación desmedida, la Casa Real cuenta con una normativa estricta que regula al milímetro qué hacer con ellos. No es una cuestión de gusto personal, sino de transparencia y legalidad. Existen reglas claras sobre qué pueden aceptar, qué no y, sobre todo, cuál es el destino final de esos regalos que reciben los reyes Felipe VI y Letizia, así como sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Nada queda al azar en Zarzuela, y el control sobre estos bienes es exhaustivo para proteger la imagen de la institución.

Las líneas rojas que no se pueden cruzar con los regalos que recibe Felipe VI y familia

El pánico de Letizia a ser la “nueva Sofía”: La sospecha de traición que obligó a Felipe VI a hacer un juramento sagrado
El pánico de Letizia a ser la “nueva Sofía”: La sospecha de traición que obligó a Felipe VI a hacer un juramento sagrado | Fuente: Casa de S.M el Rey

El principio general que rige en el Palacio de la Zarzuela es muy claro y no admite interpretaciones ambiguas. Los miembros de la familia real española no pueden aceptar para sí mismos regalos que superen los usos sociales o de cortesía. Esto significa que cualquier obsequio que vaya más allá de un detalle protocolario o un gesto amable habitual en sociedad está vetado para el uso personal de Felipe VI o su familia.

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Además, la normativa va un paso más allá para evitar conflictos de intereses. No se pueden aceptar favores, servicios o ventajas que puedan condicionar el ejercicio de sus funciones. La independencia del monarca es prioritaria, y aceptar ciertos regalos podría ponerla en entredicho. Por ello, tampoco pueden obtener obsequios que, por su valor económico, su finalidad comercial o publicitaria o por su propia naturaleza, puedan comprometer la dignidad institucional de la Corona, tal y como recogen desde la web oficial de la Casa del Rey.

El destino de los regalos institucionales

Cuando un objeto entra en la categoría de institucional, el procedimiento cambia radicalmente y deja de ser propiedad de la familia para serlo de todos los españoles. Cuando un regalo se considera de carácter institucional, pasan a integrarse en el Patrimonio Nacional, conforme a lo establecido en la Ley de Patrimonio Nacional, y quedan así al servicio del interés general. Es decir, Felipe VI actúa como mero receptor en nombre del Estado, pero no como dueño del objeto.

Pero, ¿qué se entiende exactamente por regalo institucional? La definición es precisa: es aquel que se ofrece a un miembro de la Familia Real con motivo de un acto oficial o en razón directa de su condición. En esta categoría se incluyen los entregados por autoridades en actos y visitas oficiales dentro de España, así como aquellos otorgados por administraciones públicas y entidades del sector público estatal, autonómico o local.

Del mismo modo, entran en este saco los regalos ofrecidos por autoridades de Estados extranjeros durante viajes oficiales internacionales. También se consideran institucionales los proporcionados en actos oficiales celebrados en el extranjero, los ofrecidos por autoridades extranjeras en visitas oficiales a España y los procedentes de organizaciones e instituciones internacionales. Todos estos regalos, una vez catalogados, se incorporan al Patrimonio Nacional, salvo que por su naturaleza o escaso valor se determine otro destino adecuado conforme a las normas internas.

La gestión de los obsequios personales y el dinero

Y luego están las caras del rey Felipe VI y Letizia...
Y luego están las caras del rey Felipe VI y Letizia... | Fuente: Casa de S.M el Rey

Junto a los institucionales, existen los regalos de carácter personal. Aquí la norma es tajante: estos solo pueden aceptarse cuando se ajustan estrictamente a los usos sociales o de cortesía. Si superan ese umbral de lo que se considera un detalle normal, reciben el mismo tratamiento que los regalos institucionales. En otras ocasiones, se ceden a entidades sin ánimo de lucro que persigan fines de interés general, o a administraciones y organismos públicos dedicados a la conservación y gestión de bienes similares.

Hay un punto especialmente sensible en esta normativa que afecta directamente al bolsillo y a la ética: el dinero. Ni los reyes ni sus hijas pueden aceptar regalos en dinero ni préstamos sin interés o con condiciones más favorables que las del mercado. Esta prohibición es absoluta para evitar cualquier sombra de corrupción. En el caso de que se reciba dinero, este debe ser devuelto o donado a una entidad benéfica.

Lo mismo ocurre con los galardones. Cuando un premio o reconocimiento incluye una dotación económica, su importe se destina obligatoriamente a fines de interés general. Para celebraciones singulares, como aniversarios o bodas, la Casa del Rey establece un régimen específico que se hace público con antelación, garantizando que Felipe VI y su familia actúen siempre bajo el foco de la transparencia.

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Las cifras y curiosidades del último recuento

Aunque todavía se desconocen los datos de 2025, las cifras del año anterior nos dan una idea clara del volumen de objetos que manejan. En 2024 percibieron 358 regalos, de los cuales 203 tuvieron como destinatario a Felipe VI (203). La variedad de estos presentes es asombrosa y refleja la diversidad de su agenda: entre ellos se encontraron una antorcha olímpica, un crucifijo, una camiseta del Atlético de Madrid y numerosos libros y objetos tradicionales adquiridos en sus viajes a otros países.

El reparto del resto de obsequios también es interesante y muestra el peso institucional de cada miembro. Por su parte, la reina Letizia recibió 88 obsequios; los reyes en conjunto, 33; y la familia real como bloque completo, 6. Las nuevas generaciones también empiezan a figurar en estas listas: la reina con sus hijas recibió 8; la princesa de Asturias, 7; y doña Leonor con su hermana, la infanta Sofía, 9. Finalmente, la reina Sofía recibió 4 presentes.

Para terminar, es vital mencionar que incluso las herencias están reguladas para evitar enriquecimientos ilícitos o polémicas, como sucedió en el pasado con la herencia millonaria que dejó Juan Antonio Balada a los nietos de Juan Carlos I. Los bienes dejados en testamento a favor de miembros de la familia real por personas sin vínculo familiar solo pueden aceptarse cuando se considera procedente y siempre a beneficio de inventario. Su destino, salvo que el testamento disponga otra cosa, será igualmente el Patrimonio Nacional o instituciones públicas o benéficas, cerrando así el círculo de control sobre el patrimonio de Felipe VI y los suyos.

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