Las series diarias mantienen viva la industria audiovisual en España. Más allá del entretenimiento, producciones como 'La Promesa' o 'Sueños de libertad' funcionan como una cantera constante de nuevos talentos y un refugio para actores veteranos. Un formato que permite trabajar durante todo el año y genera cientos de empleos, desde técnicos hasta equipos de maquillaje, que operan a un ritmo frenético para cumplir con las emisiones cada tarde.
El éxito de audiencia de estas ficciones es, en muchos casos, imbatible. Mientras las series de las plataformas digitales luchan por mantenerse en el debate público durante apenas un par de semanas, títulos como 'La Promesa' o 'Valle Salvaje' sostienen las tardes de la televisión pública con cifras que rondan el millón de seguidores diarios.
En el caso de Antena 3, 'Sueños de libertad' ha logrado convocar a un millón y medio de personas cada jornada, convirtiéndose en el producto más fiable de su programación. Esta fidelidad del público es la que permite que las cadenas mantengan cuotas de pantalla competitivas frente a la fragmentación del mercado.
'LA PROMESA' Y 'SUEÑOS DE LIBERTAD' LIDERAN EL ÉXITO DE LAS SERIES DIARIAS FRENTE AL OLVIDO DE LOS PREMIOS
A pesar de su éxito, el reconocimiento en las galas de premios sigue siendo una tarea pendiente. Aunque eventos como los Feroz ya premian el talento en las series, todavía ignoran el trabajo que se hace en las ficciones diarias.
Las actrices María Castro y Marta Costa han aprovechado su visibilidad para denunciar este olvido. Su queja es clara: aunque estas producciones ganan premios fuera de España, aquí todavía se las ve como un género inferior, por debajo de las series de gran presupuesto.

El trabajo de los guionistas es el ejemplo más claro de este esfuerzo. Mientras una serie de plataforma dedica meses a unos pocos episodios, en las diarias se escribe el equivalente a una temporada entera en solo una semana. Es un ejercicio de invención constante para mantener el interés del público durante cientos de capítulos sin que las tramas pierdan fuerza.
Los actores de estas ficciones se enfrentan a un desafío interpretativo que pocos profesionales pueden igualar. Interpretar a un personaje durante 500 episodios implica un viaje emocional agotador, donde el héroe o la heroína sufre todo tipo de desventuras en un periodo de tiempo muy reducido.
Un ejemplo reciente es el de la actriz Roser Tapias, cuyo personaje en 'Sueños de libertad' ha pasado por situaciones extremas como la parálisis, el adulterio o el repudio social antes de abandonar la serie. La capacidad de estos intérpretes para dotar de verdad a situaciones tan dramáticas de forma diaria es lo que genera un vínculo familiar con el espectador.
La ausencia de categorías específicas para directores y guionistas de series diarias en los premios nacionales impide que se valore justamente este trabajo. La narrativa necesaria para cerrar cada episodio con un gancho que asegure el regreso del público al día siguiente es una habilidad que requiere un oficio depurado. Sin embargo, el brillo de las alfombras rojas suele reservarse para producciones de seis o ocho episodios, dejando de lado a quienes construyen la base de la televisión convencional.

EL DESGASTE FÍSICO Y EMOCIONAL DE LOS PROTAGONISTAS
Claro que, en este momento, la industria audiovisual española se encuentra en un momento de expansión, pero el equilibrio sigue dependiendo de la televisión en abierto.
Las series diarias vertebran las tardes y sirven de refugio cuando otros formatos de entretenimiento fallan. Si la tendencia actual continúa, el sector deberá plantearse si el prestigio debe medirse solo por el presupuesto por episodio o si la capacidad de retener a un millón y medio de personas cada día merece una distinción propia.
La recuperación del prestigio de la sobremesa pasa por reconocer que estas historias son las que realmente acompañan a la ciudadanía en su día a día. Los personajes se cuelan en el día a día de la gente y se crea un vínculo real con el público. Dar premios a estas series serviría para valorar el esfuerzo de sus equipos y reconocer a un formato que aguanta el tirón de las plataformas mejor que cualquier otro.







