Talgo puede superar sus problemas de infraestructura con un comprador español

El riesgo de que Talgo termine en manos húngaras sigue más que presente, y lo cierto es que a la fabricante de trenes no necesariamente le haría mal una compra. El caso de los famosos trenes Avril que le deben a Renfe, ha hecho que la estatal exija 166 millones de euros de compensación, pero fuentes cercanas a la empresa aseguran que su infraestructura actual no está capacitada para cumplir con todos sus pedidos. Pero también es una realidad que Magyar Vagon, la compañía interesada en la compra, no es la única opción disponible. 

La misma fuente asegura que para el Gobierno sería ideal que el comprador fuera la CAF, el otro fabricante de trenes español, pues permitiría mantener en el país al principal fabricante de trenes de la estatal Renfe. Hay varios motivos para ello, desde los acuerdos con el PNV hasta el simple deseo de mantener una empresa que consideran estratégica, operando en España. Lo cierto es que de momento parece que si se quiere dar el «no» a la opa planteada desde Hungría deben buscar una solución al problema de infraestructura que enfrenta la empresa. 

Pero de momento no hay demasiado movimiento de otros posibles compradores españoles, y con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), recientemente movilizándose para adquirir parte de las acciones de Telefónica tras una situación parecida, pero con una inversión de origen saudí, parece más lógico buscar otra empresa para que haga la inversión. Esto mantendría felices a unos accionistas que no han visto con malos ojos la oferta húngara, a pesar de los riesgos que representa para España. 

TALGO: UNA EMPRESA ESTRATÉGICA

Es importante señalar que hay motivos para calificar a Talgo como una empresa estratégica. La empresa no solo es la principal fabricante de trenes de Renfe, desde la alta velocidad hasta los servicios de cercanías, sino que es uno de los primeros nombres en la lista que se revisan cuando uno de los recién llegados al «juego de trenes» se plantea expandir sus rutas, como el caso de Iryo y su proyecto para una ruta a Galicia. 

Pero además, el trabajo cercano por décadas con Renfe y Adif la hace una conocedora, a fondo, del funcionamiento y el diseño del sistema de alta velocidad español. Dado que en los últimos años, especialmente desde la liberalización, se ha convertido en el transporte favorito de los españoles, es clave que siga bajo control local. A esto se suma la relación entre los posibles compradores y el gobierno aislacionista de Orban. 

Europapress 5819703 February 27 2024 Prague Czech Republic Hungarian Prime Minister Viktor

Es que aunque en un principio los compradores prometen que la empresa seguirá trabajando en y para España, es fácil asumir que esta es una decisión temporal. Para Hungría los esfuerzos recientes en el ámbito económico se han traducido en intentar que sus empresas funcionen por y para su país, una versión europea del ‘America First’ de Trump, y es fácil imaginar que Talgo se vea arrastrada a esta realidad si es transformada en una compañía húngara. 

LA POSIBILIDAD DE QUE LA CAF APUESTE POR TALGO ES REAL

De momento el futuro de la opa está en manos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y puede que la historia de la misma termine con un simple no. Ya desde el Gobierno se ha hecho saber que se hará lo posible para evitar la compra, aunque cuando habla por su cuenta Pedro Sánchez intenta rebajar tensiones, asegurando simplemente que se revisará la compra a fondo. 

Pero si desde el Gobierno se busca presionar a la CAF para evitar compras a futuro un no de la CNMV puede ser suficiente para bajar el precio. El problema entonces queda en manos de la comisión, aún sería posible que desde la CAF se intentará una contra opa, pero tendría que mejorar la oferta a unos accionistas que no se ven demasiado preocupados por las implicaciones «estratégicas» para el país de una posible compra extranjera de la fabricante de trenes. 

UNA OPORTUNIDAD PARA EL PAÍS VASCO

Además, para el Gobierno el acuerdo ayudaría a mejorar sus relaciones con el PNV, uno de los aliados más extraños dentro de la coalición de la investidura. Como reportaba hace semanas Moncloa.com la relación entre el partido y la cúpula de la CAF es bastante estrecha, y ambos apuntaron a que la producción de los nuevos trenes se haga desde el País Vasco, donde está la principal fábrica de la empresa. 

Concretamente en el municipio vitoriano de Rivabellosa. Cabe señalar que CAF es, junto a la Corporación Mondragón (Eroski), una de las empresas más importantes y grandes de la Comunidad Autónoma. Esta planta de Talgo cuenta con un total de 650 trabajadores directos y genera alrededor de 5.000 empleos indirectos. La planta alavesa de Talgo cuenta con más de 40.000 metros cuadrados.

Sería de cualquier modo una situación curiosa, que permitiría al PNV, o al gobierno que resulte de las próximas elecciones, la posibilidad de aumentar la presión para que se avance en el proyecto de la «Y vasca». Es que el argumento de haber salvado a la fabricante y ser la comunidad responsable de los trenes parece excusa suficiente para pedir avances en el proyecto.