El consejo para no pillar hongos en la piscina

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Para nadie es un secreto que cuando el calor aprieta, nos vemos tentados a sumergirnos en una piscina, y salvo que se trata de una piscina propia, y que nos hayamos asegurado de la manera correcta de que nos existen hogos en ella, corremos el riesgo de contagiarnos de estos, ya que las molestias que provocan son molestas y bastante desagradables, no sólo a nivel del organismo, sino que son observables a la vista.

Incluso si se trata de nuestra propia piscina y, aunque hayamos sido cuidadosos, resulta que hay factores medioambientales que pueden provocar que los hongos se esparzan y proliferen en nuestras piscinas, por ello, tenemos que tomar todas las previsiones posibles para impedir que nos contagiemos con estos microorganismos y las, a veces, desesperantes e insoportables que provocan.

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¿Ante cuáles síntomas debo alarmarme?

Es posible que se presentan dolencias por exposición al cloro como:

  • Irritación de piel.
  • Hinchazón, enrojecimiento o agrietamiento de la piel.
  • Sarpullidos rojos con picazón
  • Urticaria
  • Costras, y finalmente
  • Contraer una micosis o infección por hongos.